Venezuela, una emergencia internacional

Venezuela

Por Facundo Olivera Ordeig

Facundo Olivera Ordeig
Tec. en Gestión Turística y Hotelera. Dirigente de @CimarronesPN. Lista 66. Congesal Nacional (s) por la Juventud del Partido Nacional. Síguelo en Twitter

Se tortura a los opositores, se protege a los terroristas, distintas enfermedades han resurgido y la migración no deja de aumentar. Debemos detener a Nicolás Maduro.

Debido a la importancia del asunto he optado por, antes de escribir estas palabras, asesorarme con un gran compañero, Javier Volonté, quien integra la Comisión de Derechos Humanos de nuestro querido Partido, y quien supo ser el Secretario General del Consulado Honorario de Camerún para toda hispanoamérica, el cual no solo me aportó información y disipó mis dudas, sino que también me hizo ver dimensiones del problema las cuales no había considerado,

Es de público conocimiento que las acciones desatadas por el régimen de Nicolás Maduro han conseguido sumergir al pueblo venezolano en una de las peores crisis humanitarias de la historia de nuestra región, a lo que nuestro Gobierno responde con un silencio cómplice, el cual, respalda que el hambre sea una regla, que no se encuentren medicamentos o insumos básicos, pero también a las nulas garantías generadas por la conjunción de los Tres Poderes, a la propia intervención militar que busca controlar a la población, a protestas que culminan con decenas de muertos o heridos, a violencia sexual ejercida contra las mujeres detenidas en las mismas, a la protección de terroristas islámicos y a la tortura de presos políticos, cuando por menos que esto, nuestro gobierno de facto fue condenado por el gobierno venezolano de ese momento.

Nuestra República debería haber sido quien liderase la oposición al régimen mediante una serie de acciones diplomáticas, entre ellas, incluirnos como denunciantes frente a la Corte Internacional mientras que se emiten condenas desde nuestro Parlamento, desconociendo el gobierno de Nicolás Maduro, no solo desde nuestra tierra, sino también desde nuestra representación en la Organización de Estados Americanos, luego, desde la ONU, para una posterior imposición de medidas que busquen detener el comercio entre nuestros gobiernos seguida del corte de las relaciones diplomáticas, lo que de hacerlo únicamente nosotros, sería inútil, pero al instar al mundo a replicar nuestra conducta, implicaría una puesta en jaque de las autoridades venezolanas dado que ningún país puede permitirse la completa aislación puesto que de encontrarse sin recursos económicos, logísticos, armamentísticos, entre otros, son tres los movimientos que quedan disponibles, pero que todos desembocan en un mismo resultado. Se entrega el gobierno, se cae en manos de una revolución popular con vínculos en el extranjero o directamente se es invadido por fuerzas militares que buscan restaurar el orden y entregar a la justicia a las autoridades venezolanas, lo que aunque significaría una ruptura del Derecho Internacional, en el hipotético caso de ser necesario, de contar con la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, esta sería legal, aunque por supuesto sólo debería tomarse una decisión de esta magnitud al agotar cada una de las medidas diplomáticas, pues si bien esta no es la opción que se desea, no puede ser descartada, al menos en la situación que aquí planteo.

Te puedes estar preguntando si en serio pienso que este es el camino indicado, no te preocupes, también me lo pregunté, a lo que te invito a pensar en lo siguiente. Las autoridades venezolanas no pueden salir de su país sin ser perseguidos, sus cuentas bancarias son congeladas en cada rincón del planeta, las principales industrias armamentistas dejan de proveer de armamento, munición y explosivos, a lo que se suma la pérdida de todo vínculo comercial, ahora, dime, ¿qué harías tú al estar acorralado, sin defensa alguna, sin nadie que te respalde? ¿Devolverías el golpe? No, por supuesto que no, no puedes, ahora solo tienes que decidir si quieres ceder, enfrentar una revolución, o ser capturado por fuerzas extranjeras.

Tec. Facundo O. Ordeig

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