Un hombre sufrió un infarto en la playa de Manantiales y los guardavidas lo salvaron.

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Santiago Acevedo realizó la reanimación al argentino. Foto: Ricardo Figueredo

Aplaudía, golpeaba la mesa de la caseta y gritaba: “¡Vamos, vamos carajo!”. El guardavida de la playa de Manantiales Santiago Acevedo explotaba de júbilo porque acababa de recibir una de las noticias más fuertes de su carrera: un hombre de 60 años, al que hacía un par de horas antes le había hecho masajes cardíacos y respiración boca a boca, no había fallecido.

“No sabés los nervios que tengo. En un momento nos dijeron que había muerto en la puerta del hospital”, comentó aliviado, tras recibir informaciones cruzadas. Junto a Gonzalo Stefan y Jorge Ibáñez lograron salvar la vida de un argentino que estaba alojado en un hotel de este balneario.

Sobre las 12:30 de ayer, una joven se acercó a la caseta para avisar que alguien estaba desmayado a unos 150 metros. Salieron corriendo a toda velocidad. A medida que Acevedo se iba acercando a la víctima, se percataba del color amarillento de su piel. Apenas lo vio y le tomó el pulso pidió a sus compañeros que activen el protocolo de reanimación.

“En ese momento estaba muerto: sin signos vitales y sin respiración”, indicó Acevedo. El bañista había sufrido un infarto de corazón.

Sus compañeros, a través de comunicación vía handy, dieron aviso al resto los guardavidas bajo la alerta más alta. Eso justifica el apoyo de los trabajadores de casetas linderas en el lugar del incidente.

Reanimación.
La reanimación duró más de media hora. Los minutos más largos de la carrera de estas tres personas. “Fue una situación muy difícil para nosotros porque estamos abocados a la vigilancia del mar y la situación se dio en la arena”, comentó. Si nadie advertía de que esto sucedía, la historia hubiese sido distinta. “Quizás pasaban algunas horas y el tipo podía seguir ahí, muerto”, agregó.

En ese momento, una persona tuvo que retirar de la zona de actuación a la gente deseosa de saciar su curiosidad sobre lo que había pasado. “Hacer eso es muy importante para que podamos trabajar. A veces creen que es un circo. Pero acá todo el mundo se comportó con mucho respeto”, declaró Acevedo. El resto de los funcionarios destacó la armonía que reinó para garantizar el cuidado de la persona que infartó.

En la playa había médicos. Guardavidas de Maldonado confiesan que siempre hay alguno cuando sucede algo de este estilo. A veces piden participación. Y en otras son los propios profesionales que ofrecen ayuda.”Si vemos que están haciendo algo mal, lo interrumpimos. Pero es alguien que nos da mucha confianza a la hora de proceder”, indicó Ibáñez. En este caso, “ayudaron mucho”, aseguraron.

Lo primero que hizo Acevedo fue realizarle respiración boca a boca. Fueron dos insuflaciones. La víctima reaccionó y vomitó. Luego, un surfista llevó un desfibrilador que había en el parador Bagatelle Beach. Hubo masajes cardíacos. Todo bajo un clima de estrés, pero de concienzudo trabajo en equipo. El aparato generó dos descargas y el hombre recuperó sus signos vitales. Pero no recuperaba la conciencia.

Tras lograr estabilizarlo, la ambulancia llegó en media hora y lo retiró “estable”, aseguraron los guardavidas.Tras informaciones erróneas, llegó la confirmación de que estaba con vida.

“Estoy muy feliz, hermano (…) Lo agarramos muerto y se fue vivo”, dijo Acevedo emocionado.

Peligro acuático.
Más allá de este incidente, el objetivo principal de los guardavidas es observar lo que sucede en el mar. Prestan atención a las corrientes y, para evitar rescates, realizan avisos de prevención utilizando el silbato. Ayer en la playa Montoya, los funcionarios hicieron sonar el silbato ya que había una corriente fuerte que arrastraba a las personas hacia las rocas. “La gente no se da cuenta y se la va llevando”, indicó.

Nataly Bassini, una guardavidas que trabaja en la playa Brava a la altura de Los Dedos desde hace nueve años, aseguró que las playas más peligrosas son las que tienen más gente. Las corrientes en donde trabaja la hacen estar en una permanente tensión.

La Sociedad Uruguaya de Pediatría se preocupó mucho por este tema. Y a principios de año lanzó la campaña “Al agua con cuidado”, en la que advierten que los casos de ahogamiento de los niños se dan por distracción de sus cuidadores.

En 2018, la Mesa Interinstitucional de Seguridad Acuática (MISA) registró 165 eventos adversos en el agua, en los que fallecieron 40 personas, entre ellas 7 niños.

Nueva app.
Para mejorar la respuesta, la Intendencia de Maldonado está ultimando detalles de una aplicación que permitirá agilizar el vínculo entre las emergencias móviles y los lugares en donde se produjeron los incidentes.

“Le aparecerá de manera automática el sitio donde ocurrió. Hay lugares que son muy difícil de explicar, las direcciones no son exactas y esto va a permitir mejorarlo”, declaró Carlos Curbelo, coordinador de la Brigada de Guardavidas de Maldonado.

Hasta ahora funciona basado en lo que comunica el guardavidas y los funcionarios de la comuna fernandina a los choferes.

Los turistas también podrán descargar una app (que no es la misma que la de la Intendencia) en donde habrá información sobre la ubicación de las casetas, la zona habilitada para perros y todo aquello vinculado a la información pertinente sobre las playas del departamento.

Realizaron más de 70 rescates.
Desde el 15 de noviembre hasta el 31 de diciembre hubo 72 rescates, 50 asistencias y 15 pérdidas de niños. “Todo se pudo solucionar de manera exitosa”, indican los guardavidas.

Recientemente, en la playa de Montoya se logró salvar a un hombre cordobés y a su hijo que estaban en una situación “comprometida”, aseguró el coordinador de guardavidas, Carlos Curbelo. “Ha sido el más grave que hemos tenido”, indicó. Desde mediados de noviembre, 250 funcionarios que componen la brigada cuidan la vida de los turistas que acuden a las distintas playas del departamento de Maldonado, hasta las 19:30, todos los días de la temporada.

Fuente: El País

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