Turismo sexual infantil: una problemática oculta

Turismo Sexual Infantil

Por Facundo Olivera Ordeig

Facundo Olivera Ordeig
Tec. en Gestión Turística y Hotelera. Dirigente de @CimarronesPN. Lista 66. Congesal Nacional (s) por la Juventud del Partido Nacional. Síguelo en Twitter

La búsqueda de destinos turísticos en los cuales mantener relaciones sexuales, tanto con hombres como mujeres, que ejercen la prostitución no sea penado por ley, significan una ganancia millonaria para la industria turística, pero también existe un lado oscuro en nuestro Uruguay Natural.

En el año 2016 compartimos distintas jornadas de trabajo con una asociación de víctimas (sobrevivientes) de abuso sexual en la infancia por lo que en una de las reuniones tuve el honor de conocer sus historias, lo que no fue sencillo pues algunas de ellas eran tan perversas como sorprendentes, me impactó, desde ese momento sus palabras me acompañan, y aunque quisiera entender su sufrimiento como se merecen me es imposible hacerlo, como a gran parte de la sociedad, pues el daño que recibieron es demasiado importante para que alguien ajeno pueda ponerse en su lugar. Ellos, junto a cada víctima de abuso son la razón que me inspira para escribir esta nota.

Es posible que juzguen a aquellos que optan por venir a nuestro país con la motivación de cumplir sus fantasías con prostitutas o gigolós, ya que quizá de otra forma no podrían, pero aunque entiendo que a algunos les puede resultar contrario a la buena moral que el Estado debe intentar preservar siempre que se le preste la especial atención que se necesita para que los derechos de los trabajadores sexuales no sean vulnerados, es un rubro que le permite a cientos o miles de compatriotas poder vivir, darse sus gustos, pagar una carrera, o ahorrar, por lo que considero debe mantenerse, e incluso, regularse correctamente. Habiendo dejado esto claro y suponiendo que no es necesario aclarar que me refiero a quienes son adultos, iré al grano.

En lo que refiere a estadísticas, encontrar información sobre la demanda u oferta del turismo sexual infantil junto a sus víctimas resulta complicado debido a que las administraciones gubernamentales le suelen catalogar como explotación sexual de menores cuando, a pesar de ir de la mano, resulta necesario estudiarlos desde ángulos completamente distintos por el ámbito en el que se desarrolla, por el flujo de población flotante, por los perfiles psicológicos, entre otras, pero gracias a distintas organizaciones internacionales que abordan el tema, se ha conseguido determinar que quienes optan por el turismo sexual infantil son tanto hombres como mujeres de entre treinta a sesenta años, de clase media o clase alta, y no necesariamente pedófilos, pues gran parte de los condenados no buscaron a un chico o a una chica, sino que al llegarles la oportunidad junto a un bajo costo, decidieron experimentar con adolescentes que por lo general provienen de ámbitos socioculturales vulnerables, empeorando su situación debido al daño biopsicosocial que este hecho genera y aunque se puede pensar que en nuestro país no sucede, debemos ser conscientes de que no somos la excepción, nuestra sociedad no se encuentra a salvo de este demonio gracias a la conjunción del alto tránsito de personas que se produce, al abuso sexual como una tendencia al alza en nuestro país y en la región, a la tasa de desempleo y de pobreza, entre otras que facilitan estos asquerosos crímenes. Es necesario tomar medidas que busquen la debida prevención para así asegurar los derechos humanos de quien sabe cuantos adolescentes y niños explotados, por lo que, dejando la política partidaria de lado, ha sido uno de los puntos principales de la comisión de seguridad de la lista que integro, como dije antes, es una cuestión que me ha impactado.

Estos menores se encuentran transitando por espacios públicos cercanos y relacionados como lo son moteles, pensiones, hoteles pequeños, estaciones de servicio, pubs y boliches en los cuales la presencia de extranjeros es frecuente, haciendo de ellos un blanco fácil para ser víctimas de distintos crímenes como rapiñas, agresiones y violaciones, o en el peor de los casos, morir por culpa de alguna de las antes mencionadas, siendo este un punto complicado, la situación ha empeorado desde el momento en que la globalización en la comunicación llegó con las redes sociales, pues a pesar de que ciertas publicaciones son censuradas por las mismas redes, así como se puede encontrar dónde o a quien comprar un arma, se han llegado a encontrar publicaciones en las que chicas menores de edad con gran sutileza ofrecen su compañía o “favores” a cambio de artículos o “a convenir”, por lo que aunque el patrullaje inteligente es una solución para la primera situación, el ámbito digital nos lleva a preguntarnos cuales deben ser las medidas o normativas que se implementen, pero sobre todo, cómo, pues aunque se tiene a Delitos Informáticos, Investigaciones o Crimen Organizado hasta ahora los casos en los que se ha desarticulado redes de explotación sexual no llegan a ser los suficientes para hablar de un objetivo alcanzado por parte del MInisterio del Interior.

Se estima que el noventa por ciento de los casos significan realizar un acto sexual, entre ellos, las fantasías parafílicas, mientras que el diez por ciento restante, se vincula a la producción de material pornográfico entre menores del mismo sexo, principalmente chicas, que como mucho llegan a los dieciséis años por lo que, como medida preventiva con base en la migración se debería pensar en negarle la entrada al territorio nacional a todo ciudadano extranjero que cuente con antecedentes por crímenes sexuales como pueden ser el abuso, la violación, el proxenetismo o la distribución de pornografía infantil, entre otros a tener en cuenta.

La explotación suele comenzar a partir de los doce años la cual es una edad complicada y si se tiene en cuenta que mayoritariamente las víctimas provienen de ambientes vulnerables es necesario comprender que la educación debe ser el pilar para que, además de poder encontrar un trabajo medianamente estable, comprendan sus derechos sexuales y reproductivos, para que sea quien sea su explotador, no pueda aprovecharse con tanta facilidad de ellos, consiguiendo así llegar a la primera parte de la raíz del problema.

Gracias por tu tiempo.

Tec. Facundo O. Ordeig

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