¿Tan ilustrados como valientes?

Tan ilustrados como valientes

Por Facundo Olivera Ordeig

Facundo Olivera Ordeig
Tec. en Gestión Turística y Hotelera. Dirigente de @CimarronesPN. Lista 66. Congesal Nacional (s) por la Juventud del Partido Nacional. Síguelo en Twitter

Nuestro país se supo caracterizar tanto por su cultura como por la educación de sus ciudadanos, por desgracia hace una década nos encontramos en una situación de decadencia intelectual en la que el Estado no es el único responsable. 




Por más de una semana este artículo ha sido un borrador acompañado por nueve o diez notas de prueba guardadas en el celular, quizá hasta el momento sea el que más trabajo me ha costado pues a pesar de contar con cientos de argumentos, al enojarme por los mismos, no han podido escribirse de forma clara, o con el peso que deberían tener realmente, debido a este motivo les pido disculpas por no llegar a la calidad que merecen, pero si a la cantidad, algo que el partido oficialista ha entendido bien al momento de crear medidas para “mejorar” nuestra educación. Eliminar la repetición para los escolares es un claro ejemplo de que la educación no consiste en la adquisición de contenidos sino en la cantidad de ciclos, en este caso, que uno apruebe.

Se debe entender lo siguiente, no importa la cantidad de horas, ciclos o años aprobados, lo que es malo por su calidad, sólo será peor para el estudiante al encontrarse expuesto más tiempo al mismo, lo podemos apreciar en las calles, en las redes sociales e incluso tal vez en lugares a los que concurrimos con frecuencia, cada vez es peor la educación que se recibe, por suerte, adolescentes de distintos puntos del país han sido capaces de desafiar esta situación para ser los ganadores de concursos de relevancia internacional, ellos son los que se ponen la camiseta de nuestro país para posicionarnos a pesar de la poca importancia que se le da en los medios o por parte de la sociedad en general en comparación con que suele darse a los jugadores de uno u otro deporte.

La sociedad es responsable, el primer tema de conversación entre un ciudadano promedio es el fútbol, lo cual no es malo, pero se convierte en un problema cuando se conoce cada cosa que un compatriota hace en un cuadro extranjero por un sueldo exorbitante mientras se desconoce la cantidad real de premios recibidos por los logros intelectuales en tecnología, cultura o desarrollo de nuestros estudiantes. Si el mismo compromiso que se tiene con algunos deportistas, porque tampoco son todos, se tuviese para con los estudiantes lograríamos vivir en una mejor sociedad, te pregunto, ¿dónde podríamos llegar si las mismas críticas recibidas por un director técnico fuesen recibidas por un Diputado, un Senador, la Ministra o el Presidente?



Convencer de que la autocrítica es necesaria si queremos conseguir una sociedad de primera no es sencillo y aunque debería continuar con el hilo de pensamiento anterior para lograrlo o al menos para creer que lo consigo, por lo dicho en el primer párrafo, continuaré con el siguiente responsable, los profesores que se han hartado de la carrera que eligieron o se han desmotivado por las restricciones o las pésimas directivas de un Gobierno que oculta el interés político detrás de “medidas beneficiosas para la juventud”. Claro esta que generalizar sería no solo una falacia, sino que sería un error descomunal pues tenemos profesores que por más que se encuentran cansados o desmotivados, continúan siendo excelentes en su función y se esfuerzan por mejorar, por desgracia estos son los menos.

Estudiar para ser profesor no debe hacerse jamás por descarte, debe hacerse por real vocación, ya que de otra forma se convierte en un suicidio cultural para los jóvenes que aprenderán de ellos, por lo que sería interesante que el Estado, sin pensar en banderas políticas o en gamas ideológicas, pudiese implementar un programa serio de orientación vocacional al momento de elegir qué bachillerato harán los estudiantes y claro está, al momento de egresar. Esta simple medida facilita la elección de una carrera y permite que los profesionales a recibirse sean los ideales para la tarea, y además, el ser bueno en una orientación facilita la adquisición y puesta en práctica de los contenidos. Es un doble beneficio, profesores de primera y estudiantes motivados.

Con una pregunta daré final a este artículo, el cual aunque desearía sea más contundente, no lo ha podido ser.

¿Un partido político qué festeja la poca capacitación del cuerpo legislativo o que le resta importancia a los títulos universitarios puede ser quienes guíen a la educación? La respuesta, para mí, es un rotundo, triste, y convencido, NO.


Tec. Facundo Olivera Ordeig.

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Tecnólogo en Informática, Diseñador Gráfico, Community Manager y Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Fundador de portal Todo Deportes dedicado a las noticias mas relevantes en cada disciplina nacional e internacional.