Policía encuentra cada vez menos droga en las bocas

Allanamientos
Investigadores allanan en busca de materiales de prueba a sabiendas de que los delincuentes se desharán de las drogas

Un despliegue de decenas, incluso cientos, de policías que ingresan a varias viviendas en barrios periféricos de la ciudad. Drones, equipos blindados, helicópteros, en una acción que, según el Ministerio del Interior, tiene como objetivo desarticular a diferentes grupos criminales que buscan controlar un territorio.

Los llamados operativos Mirador, que se iniciaron en diciembre de 2017 con la detención de varios integrantes de la banda de Los Chingas de Los Palomares, y la incautación de US$ 112 mil en cocaína, se convirtieron en la punta de lanza del Ministerio del Interior para desarticular distintos grupos criminales en barrios como Jardines del Hipódromo, Villa Española, Cruz de
Carrasco, 40 semanas chico y Tres Ombúes. Sin embargo, en los últimos operativos la policía ha incautado nada o muy poca droga, por lo que la fiscalía se debió conformar con imputarle a los investigados los delitos de hurto de energía eléctrica y agua potable.

Así ocurrió el pasado domingo, cuando la policía intentó desarticular varias bocas de tres ombúes que eran gestionadas por una banda que había instalado cámaras de videovigilancia en áreas públicas para tener control de la zona. A pesar del despliegue, y los 26 allanamientos realizados, la policía no encontró una cantidad de droga suficiente para imputar delito de
tráfico.

Lo mismo sucedió el 15 de noviembre, cuando se realizaron 18 allanamientos para desarticular a la banda de los Delfino en el barrio 40 Semanas. En aquella oportunidad, la policía no incautó ni un solo gramo de droga, y solo uno de los 13 detenidos pudo ser imputado por una rapiña, mientras que al resto se los condenó por robo de energía eléctrica y
agua potable.

El último episodio ocurrió este miércoles, cuando en horas de la mañana la policía detuvo siete personas vinculadas a la banda de Los Chingas, que habitaban en una vivienda que había sido usurpada, y que estaban colgados de la luz y el agua. Uno de los allanamientos tenía como objetivo una boca de droga, según dijeron fuentes de la investigación. Sin embargo, cuando la policía llegó no se incautaron narcóticos y los detenidos solo pudieron ser condenados por el robo de servicios públicos y la usurpación de la vivienda.

Una fuente policial dijo a El Observador que los operativos recientes muestran que las bocas cada vez tienen menos droga, debido a que los narcotraficantes ocultan la mercadería en un lugar distinto al que venden al público. De esta forma, las cantidades que la policía podría llegar a incautar apenas supone la venta del día.  Otro elemento que dificulta la incautación de droga, según la misma fuente, es que las bandas narcos están valiéndose cada vez más de sistemas de cámaras de videovigilancia. Estas no solo alertan de la posibilidad de que otros delincuentes intenten robarles la mercadería, sino que también alertan de la llegada de la policía, lo que da tiempo de ocultar la droga o tirarla por el inodoro.

Además de la banda de Tres Ombúes, el clan de Los Figueroa había instalado un sistema de videovigilancia en el Complejo Quevedo. Las imágenes eran transmitidas directamente al celular de una de las líderes del grupo criminal.

Para el director de Convivencia del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, “no puede entenderse como un fracaso” que no se hayan incautado drogas en los últimos operativos, ya que en todos los casos la policía logró hacerse de evidencias para continuar la investigación. De hecho, las grabaciones de las cámaras de videovigilancia que los delincuentes instalan acaban
convirtiéndose en una prueba en su contra, y, de hecho, varías fiscalías que investigan otros delitos están solicitando las imágenes para incluirlas como prueba en sus casos, agregó el jerarca.

Leal explicó que, por ejemplo, en el caso de Tres Ombúes se sabía de la existencia de cámaras y por eso se fue con el equipamiento para desmontar el sistema de vigilancia. “Tenemos que tener paciencia estratégica” dijo Leal, y comparó la acción en ese barrio con la desplegada el 20 de diciembre en Los Palomares, que fue el primero de varios operativos para desarticular la banda criminal de la zona.

UTE y los operativos
El sindicato de trabajadores de UTE (AUTE) emitió un comunicado en el que cuestiona que se vincule la acción de inspectores con el trabajo policial desarrollado contra bandas criminales.  “Por decisiones totalmente ajenas a nosotros se nos vincula con el accionar policial, una vinculación absolutamente innecesaria y grave que desvirtúa totalmente nuestra tarea
cotidiana y que a su vez nos deja expuestos a eventuales situaciones de violencia, durante y después de los operativos, que no tendríamos por qué afrontar”, señala el gremio. “Somos trabajadores de UTE, no tenemos nada que ver con el accionar represivo”, aclaran en la misiva.

Fuente: El Observador

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