Petit: en las cárceles existen “guetos estatales” donde ocurren crímenes y chantajes

Comcar

Varios me han dicho que leer y escribir sirve para el futuro”, dijo al comisionado parlamentario el recluso del Módulo 11 del Comcar, A.M.H.




En el informe sobre el sistema carcelario Anual 2017 presentado el jueves 17 a la Comisión de Seguimiento Carcelario del Parlamento, el comisionado parlamentario Juan Manuel Petit dijo que las visitas de su repartición a los penales le permitieron verificar la existencia de una alta cantidad de analfabetos, y agregó que la falta de educación impide, en la mayoría de los casos, la rehabilitación de los reclusos que egresan del sistema.

Cada año 6.000 presos salen en libertad. Un 65% de ellos reincide. “Si esa reincidencia fuera menor, hablaríamos de muchos miles de delitos menos”, sostiene Petit.

Hoy la población carcelaria ronda los 11.000 internos.

Petit recuerda que una parte de los uruguayos reclama al gobierno mano dura y más presos. “Ello significa cárceles más colapsadas de lo que están hoy. Y cárceles colapsadas y que no cumplan con su rol educativo implican más inseguridad”, expresa el ombudsman penitenciario. Y agrega que la “nada” de actividades genera un “todo” de violencia.



En los macropenales (Comcar, Libertad y Canelones), ante la ausencia de una intervención técnica que genere reglas de funcionamiento compartidas, claras y orientadas a la elaboración de proyectos de vida, emerge la violencia interpersonal por los motivos más diversos, expresa Petit en su informe.

Reconoce que si bien se han hecho esfuerzos para mejorar su detección, las drogas (marihuana y pasta base) siguen circulando dentro de los penales.

Ante la falta de intervención técnica, existen zonas y horas del día que están “fuera del radar” de las autoridades del centro. “Nos llegan múltiples casos de amenazas, chantajes, cobros de deudas entre internos, expresiones de viejos y nuevos conflictos, formas de control y dominio sobre los más débiles y vulnerables que se potencian ante la falta de una autoridad educativa que ordene la convivencia”, dice el informe.

¿Cree que colapsó el sistema carcelario uruguayo?

—Está colapsado. Le faltan recursos. Debería duplicarse o triplicarse el presupuesto para tener cárceles como deberían ser. Seguir agregando presos allí lo único que nos asegura es tener cárceles más colapsadas y, por lo tanto, presos que van a egresar en peores condiciones y que van a cometer más delitos. Es decir, más presos van a cometer más delitos. Es lo que ha pasado hasta ahora.

¿Por qué dice que hay zonas fuera del radar del Estado dentro de las cárceles?

—Las cárceles presentan un panorama muy heterogéneo porque no se ha conformado un modelo. En las 29 cárceles hay realidades muy distintas. Punta de Rieles, Salto, Artigas son unidades chicas con buen clima de convivencia. Hay cárceles que tienen las peores condiciones de reclusión por vaciamiento, por ausencia del Estado. Esos sectores penitenciarios son auténticos guetos estatales.




¿Qué cárceles considera que son guetos estatales?

—Son guetos el Penal de Libertad, buena parte de la cárcel de Canelones, sectores del Comcar, Tacuarembó, algunas partes de Maldonado y algunas áreas de establecimientos del interior. El ciudadano común puede desvincularse del tema carcelario. Pero los organismos públicos (salud, educación, desarrollo social) no pueden mirar para otro lado.

Disculpe la insistencia. Usted decía que hay zonas de algunas cárceles que están fuera del radar del Estado.

—No sabemos qué pasa allí. Es una mancha negra. No sabemos qué es lo que pasa después de las cuatro o cinco de la tarde en algunas cárceles por ausencia del Estado.

Si no está el Estado, ¿quién manda ahí?

—En Uruguay no tenemos la situación de penales de América Latina donde mandan los presos. Lo que ocurre es más a la uruguaya. Pero es igualmente preocupante. Después de ciertas horas, las celdas se trancan. Allí dentro funciona una especie de ley de supervivencia donde no sabemos qué es lo que pasa, qué tráfico hay y quién manda. Y, cada tanto, nos enteramos de episodios aislados de violencia que son expresión de esa ausencia del Estado. Por todas estas carencias programáticas, de infraestructura y de diseño, las cárceles uruguayas no están en el siglo XXI.




¿En qué siglo están a su juicio?

—En algún momento del siglo XX mirando con optimismo. Son tributarias de un modelo de hace muchos años que tiene que actualizarse. Pero no solo tiene que aggionarse el sistema penitenciario, sino también los ámbitos que deben conectarse con las cárceles. Hay muchos elementos tecnológicos que podrían utilizarse en el sistema penitenciario. Por eso están en otro siglo. Una cosa muy elemental son las cámaras de seguridad. Por ejemplo, estas no existen en el Comcar, Canelones o en el Penal de Libertad donde ha habido homicidios y otros problemas.

Desnudos ante mujeres policías
“Se han realizado requisas con violencias innecesarias y con abusos verbales y procedimentales; sabemos que son materia de preocupación y trabajo de las autoridades. Particular preocupación nos genera que haya requisas donde personal femenino revisa y observa a internos sin ropa, lo que genera una situación que creemos negativa para todas las partes”.

Fuente: El País

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