ONU: acuerdo con UPM refuerza antiguo modelo de crecimiento extractivo

Maqueta planta de celulosa
Maqueta de la segunda planta de celulosa de UPM en Uruguay. Foto: UPM

Medio Ambiente

El futuro ministro de Transporte y Obras Públicas, Luis Alberto Heber, confirmó este lunes que el gobierno entrante buscará renegociar el “contrato” que la Administración Tabaré Vázquez firmó con UPM para la instalación de una nueva planta de pasta de celulosa en Uruguay.

Así lo dijo en rueda de prensa el designado jerarca luego de mantener una reunión con el presidente electo, Luis Lacalle Pou.

La visión es que el actual gobierno “se apuró” en cerrar el acuerdo y que “falta información” sobre aspectos relevantes.

“Hay temas que pueden ser mejorados, para nosotros y para ellos también” dijo Heber al señalar que la renegociación que se pretende llevar adelante será “en los mejores términos y sin violentar lo negociado”.

Los puntos principales que el futuro gobierno quiere rediscutir pasan por que la vía férrea del Ferrocarril Central, por la que UPM sacará su producción desde el centro del país hacia el Puerto de Montevideo, pueda ser usada con otros fines.

También en lo referido al precio de la energía eléctrica excedente de la futura planta que el Estado uruguayo se obligó a comprarle a la multinacional.

En una entrevista publicada el domingo en El País, Heber había afirmado que en el “contrato” con UPM “hay cosas inadmisibles”.

La inversión ha venido siendo fuertemente defendida por las autoridades del actual gobierno.

Entre los beneficios destacados se ha subrayado que incrementará el PBI en 1,5%, que aumentará el valor anual de las exportaciones en 12% y que dará empleo a más de 6000 personas en su fase de construcción.

Sus detractores, entre ellos varias organizaciones sociales y ambientales, argumentan que una vez finalizada solo tendrá 400 puestos de trabajo permanentes, que dañará gravemente el medio ambiente, que la inversión del Estado será mucho mayor a la de la propia multinacional y que las concesiones otorgadas a UPM exceden los beneficios que podría obtener el paìs.

Lo que será indiscutible es que el acuerdo “reforzará el antiguo modelo económico del Uruguay, basado en el crecimiento extractivo, liderado por los productos básicos, la inversión extranjera directa y la exportación de productos primarios”.

Y eso, será muy arriesgado. Lo dice un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), al señalar que abordar estos desafíos deberá ser una apuesta estratégica para el gobierno.

Un equipo del organismo internacional se encuentra trabajando a nivel local para, precisamente, encontrar un “nuevo enfoque de desarrollo” que le permita a Uruguay poner el foco en el bienestar y en el medio ambiente al respecto de esta polémica inversión.

Según el documento, al que accedió Ecos, la propuesta toma como base el Fondo Finlandés de Inversión, aplicando su enfoque sobre el terreno, identificando diez “oportunidades” que permitan salir del mero desarrollo extractivo.

Lejos de considerar en forma aislada la construcción de la pastera y las obras ferroviarias, se incluyeron en el análisis realidades como las tasas de egreso en Secundaria “extraordinariamente bajas” y el creciente número de ciudades en el interior en las que el número de jubilados supera al de los trabajadores.

El “portafolio” de posibles soluciones planteadas por el PNUD abarca diversas vías.

Por ejemplo, la transformación de Paso de los Toros en una ciudad más inclusiva y amigable, una “especie de laboratorio urbano” destinado a servir mejor a una población en rápido cambio.

También el lanzamiento de un Foro de diseño cooperativo y de compromiso cívico a gran escala. Tomaría como ejemplo el Plan de Reconstrucción Sostenible que se aplicó en Chile luego del terremoto de 2010.

El objetivo sería satisfacer las necesidades de las comunidades afectadas por las inversiones de UPM.

Por otra parte se plantea la implementación de la “adquisición a prueba de futuro” para estimular nuevos mercados y crear empleos y oportunidades, a través de la distribución de alimentos locales, sostenibles, saludables y bajos en carbono para todas las escuelas públicas.

La propuesta es que este mecanismo se lleve a cabo, en su mayoría, por empresas dirigidas por mujeres.

El PNUD anunció que a partir de las próximas semanas comenzarán a trabajar con las autoridades en torno a estas propuestas.

Para el organismo, Uruguay ha tenido en los últimos años una “buena racha” en términos económicos, pero ahora enfrenta rendimientos decrecientes.

Así, tanto la dinámica interna como la externa demuestran cada vez más que la “fase fácil” del crecimiento extractivo, basada en los productos básicos y en una gran inversión extranjera directa ha terminado.

“No hay que interpretar la desaceleración actual como el final de un ciclo. Creemos que esto debería verse como el final de una era”, dice el informe.

“No se trata solo de la inversión de una empresa en el país, se trata de construir el futuro del Uruguay”.

Fuente: EcosUy

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