Manini Ríos acusa a la Fiscalía de ser un brazo político del Frente Amplio

Elecciones 2019

Ivonne Gularte estaba radiante ayer de tardecita porque recibía en su casa a su candidato, el general retirado Guido Manini Ríos. “Yo soy antipolítica, pero él va a llegar lejos”, decía la mujer y se abrazaba con todo el mundo.

Habían pasado algo menos de dos horas desde que el líder de Cabildo Abierto había salido del juzgado penal de Juan Carlos Gómez, donde su defensa presentó dos recursos de inconstitucionalidad que fueron aceptados por la jueza Marcela Vargas, lo que suspendió la audiencia. Allí el fiscal Rodrigo Morosoli pensaba pedirle a la jueza que impute al excomandante del Ejército.

La casa de Gularte, de material y techo de chapa, sobre la continuación de la calle Suecia en Casabó y con vista a la fortaleza del Cerro, se transformó esta semana en uno de los 200 “cabildos” del partido. El lugar -una zona de calles de pedregullo con casas modestas, muchas enrejadas- fue adornado con banderas y globos de la lista 456 del capitán de navío retirado y exdirigente colorado Yamandú Flangini. En un pequeño salón lo esperaban con hamburguesas al pan y una torta amarilla con su cara, el logo de Cabildo Abierto y la frase de Artigas “La causa de los pueblos no admite la menor demora”. Un rato más tarde, la torta sería cortada por Manini, su esposa Irene Moreira y una dirigente de Cabildo. Los tres tomaron la pala y, juntos, dieron los primeros cortes.

Gularte, de 60 años, es mentalista, reikista y vidente, según contó a El País. Todo eso lo estudió en China. Era “antipolítica”, pero ahora se entusiasmó con Manini. “Estaba entre Lacalle y él, pero vi que Manini tiene una muy buena aura. Una señora aura”, relató.

Manini Ríos
Manini Ríos celebró junto a sus militantes en Casabó tras la instancia judicial. Foto: Fernando Ponzetto

Perdido entre el puñado de militantes, no mucho más de 20, estaba el exdirigente colorado Daniel García Pintos, aquel de la “Brigada Palo y Palo”, quien hace poco se sumó a Cabildo Abierto. “Manini es un hombre que no hace la plancha, va para adelante, dijo García Pintos a El País. “(Ernesto) Talvi es más de lo mismo. Por eso di el paso”, opinó.

Manini o ninguno

Llegó una camioneta y se hizo un silencio en la casa de Gularte. Bajó el general, luego se abrió la puerta de atrás y apareció Moreira, su mujer, hasta hace unos meses edila del Partido Nacional y hoy tercera candidata al Senado de Cabildo. Hubo aplausos mientras Manini -de campera azul y bufanda a cuadros- saludaba uno a uno a los militantes. Moreira lo seguía desde atrás. “¡No me afloje!”, le gritó José, un hombre de 62 años “maninista” de la primera hora.

Si bien su equipo de comunicación había anunciado una ronda de prensa, el excomandante inició un aguerrido discurso y no aceptó preguntas. Atrás se colocaron su mujer y Flangini, candidato a diputado.

Manini dijo que existe “preocupación y nerviosismo” en todos los partidos por el avance de Cabildo, ya que las encuestas le dan entre 7 y 12% de intención de voto. Con este escenario, “se ha montado una verdadera farsa” y “se activaron funcionarios dependientes del Estado, se activó la fiscalía para llevarnos a juicio”, indicó. La fiscalía “opera como un brazo del Poder Ejecutivo en un caso donde el propio Ejecutivo está involucrado”, afirmó y lo ovacionaron. “¡Claro que sí!”, gritó una señora.

Manini en Casabó

Publicada por El País UY en Jueves, 3 de octubre de 2019

“Con la discrecionalidad que actúa esta fiscalía, el ciudadano de a pie no tiene las reales garantías de la Constitución, está indefenso”, afirmó. De hecho, el candidato dijo a El País que, si llega al Senado, promoverá cambios legislativos para intentar otorgar a los fiscales más independencia respecto al gobierno.

“Para algunos fuimos el rostro de Hitler, para otros fascistas, Bolsonaro, para otros Chávez, para otros un instrumento de Mujica para fragmentar a la oposición”, sostuvo, en ese tono entre firme y seco que lo caracteriza. “¡Somos orientales!”, le gritaron desde atrás.

“Se siente, se siente, Manini presidente”, cantaron los militantes, mientras el candidato se sacaba fotos. “Tres, dos, uno, ¡Manini o ninguno!”.

Cabildazo

Más temprano, cerca de las 15 horas, una bandera uruguaya se veía en el frente del cabildo “Él éxodo del Pueblo Oriental”, en Avenida Agraciada, a un par de cuadras del Palacio Legislativo.

Cabildo Abierto convocó ayer a concentrarse en un “cabildazo” en todos los locales, bajo el lema “Todos somos Manini”. Pero en este lugar no había mucho más de 15 dirigentes, la mayoría dedicados al armado de las listas.

Marina Baladán, dirigente de la lista 456, se mostraba confiada. “Nuestro candidato lleva todas las pruebas, la Justicia no será manipulada”, dijo Baladán. En una de las paredes de ese local cuelga un cuadro con la foto del expresidente colorado Jorge Pacheco Areco, otro de Fructuoso Rivera y un tercero de José Artigas. Baladán tiene origen colorado y en el pasado militó con García Pintos, Flangini, Pacheco, Jorge Batlle y Pablo Millor.

No muy lejos de allí, en General Flores y Gustavo Gallinal, Alberto Espada -un exmilitar retirado de 57 años- colocaba la bandera uruguaya frente a un local que en realidad aún no ha sido inaugurado. Está en obras y adentro hay bolsas de material. Piensan inaugurar la próxima semana para arrancar a repartir las listas. “Todos nos pusimos de acuerdo en constituirnos en los cabildos para hacer sentir el apoyo al caudillo Guido Manini Ríos, futuro presidente”, comentó Espada.

Casi a la misma hora, en la esquina de Colonia y Roxlo, otro grupo doblaba listas en el local de la lista 18200. Al fondo, una ronda de cuatro hombres. Solo uno de ellos aceptó hablar con El País. “Esto lo vivo con el mismo asco que mucha gente por el manipuleo de la Justicia”, dijo Julio Odino, militar retirado. ¿Qué le ve a Manini? “Sabe mandar, es buena gente, honrado y puede poner orden”. Afuera sonaba “A don José”, el himno de Ruben Lena, en otro local ubicado a pocos metros, de la lista 31820. Adentro había un solo militante: José Luis Olivera, un militar que se retiró joven y hoy es desempleado con 31 años. Su padre también era militar. “Manini hace lo correcto y cumple con el deber”, afirmó Olivera. “El general siempre fue correcto”.

Fuente: El PaísUy

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