Los horarios para evitar trancazos en la ruta Interbalnearia

Foto: El Observador

En los fines de semana de las fiestas, y también en los recambios de quincena de enero, las largas esperas por la acumulación de vehículos en los peajes de Pando y de Solís, tanto de quienes viajan hacia el Este como de aquellos que retornan a la capital, suelen ser moneda corriente.

Según el Ministerio de Transporte (MTOP) en época de turismo el tramo de la ruta Interbalnearia entre el arroyo Pando y Piriápolis es el más colapsado del país. Esa ruta es sin embargo la “óptima” para llegar desde Montevideo a Punta del Este, por lo que a la hora de viajar de manera confortable “lo fundamental es tomar en cuenta en qué horario” circular, dijo a El Observador el director de Vialidad del MTOP, Leonardo Cola.

Teniendo en cuenta el flujo de vehículos en los peajes que separan a Montevideo y Canelones de Maldonado, entre el 24 y el 27 de diciembre; y entre el 29 de diciembre y el martes 2 de enero de 2018, si lo que se busca es evitar quedar atascado en el tránsito se debería calcular el tiempo de viaje para pasar por los peajes entre las 2 de la madrugada y las 8 de la mañana, o, dependiendo del día, entre las 22 y las 23 horas.

Esos son los horarios en los que pasaron por el peaje de Pando menos de 1.000 vehículos, en ambos sentidos.

Si se tiene en cuenta, por ejemplo, el flujo hacia el Este el pasado 24 de diciembre, la diferencia que hace el horario de viaje es clara. Mientras que a las 8:00 pasaron 359 vehículos; a las 9:00 lo hicieron 595; a las 10:00, 854; y 1107 pasaron a las 11:00. En tanto, retornaban a las mismas horas 400; 580; 725 y 825 personas, respectivamente.

En el fin de semana de Navidad, el mayor pico de tránsito se dio el 25 de diciembre a las 20:00 cuando pasaron por la barrera sobre el arroyo Pando 3.601 vehículos, en cantidades similares en ambos sentidos.

El fin de semana siguiente, entre las 8 de la mañana y las 22 horas, la cantidad de vehículos que pasaron por ese peaje no bajó de más de 2.100, con cantidades de entre 3.400 y 3.600 entre las 16:00 y las 20:00 horas. Un flujo similar se mantuvo durante esas horas el 30 de diciembre. El pico máximo estuvo el 1º de enero, cuando 3.794 autos pasaron a las 17 horas por el peaje de Pando, un 66,5% de ellos, en su retorno a la capital.

En general, según explicó Cola, los picos de mayor tránsito hacia el Este se dan los viernes entre las 17:00 y las 22:00 horas; en tanto el mayor problema los sábados se da durante el mediodía.

Distinto es el caso del retorno, que se da en general los domingos en forma masiva, y que genera problemas en el tránsito entre las 15 y las 22 horas.

En el caso del peaje de Solís Grande, los flujos de tránsito son en general menores que en Pando, aunque las colas de vehículos se dan en los mismos horarios. Así, por ejemplo, el pasado 30 de diciembre, el mayor tránsito se dio entre las 8:00 de la mañana y las 22:00 horas, con cantidades de entre 1.050 y 2.586 vehículos.

Barrera levantada
Debido a la espera que deben sufrir los conductores en las horas pico, el Ministerio de Transporte cuenta con un protocolo de quiebre de barrera que permite el pasaje de los vehículos sin pagar para descongestionar las rutas.
Según explicó el director de Vialidad, la decisión de abrir o no el peaje se toma si las estimaciones de espera son mayores a los 10 minutos. “Se baja según la estimación del largo de la cola”, dijo, lo que depende en cada caso de la capacidad de cada peaje y de los vehículos que haya en el momento. “Nada es justo y perfecto, pero existe y tratamos de cumplirlo”, agregó.

Cola afirmó que con la unión del puente sobre el arroyo Pando y con la ubicación del telepeaje en los carriles centrales se logró disminuir el largo de las colas y por tanto los casos en los que es necesario aplicar el protocolo, aunque las esperas en horas pico siguen siendo de entre 10 y 15 minutos.

“Las bajadas de barrera en verano en esos días pico generalmente eran dos o tres diarias. Hoy por hoy habíamos llegado en la totalidad de los peajes del país a cuatro quiebres”, afirmó, lo que significa también menos pérdida para las empresas que los gestionan y que vuelcan ese dinero al arreglo de las rutas.

Fuente: El Observador

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