Lo que se presumía una muerte por ahogamiento en el río, sería un asesinato en vías de ser aclarado

patrulleros

En Dolores investigan la muerte de un hombre cuyo cuerpo fue encontrado el domingo 30 de diciembre próximo a la hora 20.00 en zona aledaña al río San Salvador y que no se descartaba podría haber sido arrastrado por la creciente del río y quedó junto a un árbol.

LA APARIENCIA INICIAL
De acuerdo a información extraoficial que pudo recabar @gesor, el cuerpo fue encontrado por un vecino que estaba recorriendo la zona de la margen Oeste del río San Salvador o sea hacia el lado de Dolores, contra el arroyo existente en la zona, que podría haber sido arrastrado por las aguas que crecieron en esos días y el cuerpo quedó trancado en un arbusto al bajar el agua.

Para ubicar la zona, diremos que yendo hacia Dolores, tras cruzar el puente a mano izquierda hay un monte de eucaliptos, siguiendo ese monte, contra el río uno 120 a 150 metros hacia adentro.

La apariencia sería la de un andante, no se apreciaban -a priori- signos de violencia externa, aunque el cuerpo presentaba importantes avances de descomposición, como si datara de varios días de fallecido. En Dolores no había denuncia de personas desaparecidas, por lo que la Policía se inclinaba hacia un andante de la región, concurriendo en ese momento la Fiscal Adjunta Dra.

Vanesa Pereira Rivero, para saber si en su poder tenía alguna identificación, cosa que no se halló. Se dificultó la identificación debido al estado de descomposición del cuerpo, y por lo tanto se tomó una muestra para poder determinar el ADN y aguardar eventual denuncia de desaparición de persona o identificarla con los registros con que cuenta el Estado.

En la zona no se apreciaba la existencia de campamentos que pudieran determinar su presencia previa en el lugar, por lo que se inclinaban a que pudiera haber sido arrastrado por las aguas al crecer.

Hubo dificultades para la realizar la autopsia porque el forense titular no se encontraba en la ciudad y tampoco su suplente habitual, por lo que se pidió a un médico de medicina general, de origen iraní que estaba trabajando en Dolores en ese momento -es práctica habitual de contratar a médicos comunes para hacer autopsias cuando no está el titular, por parte de éste, para que cumpla la tarea -no sólo en Dolores pasa ésto- y en este caso el médico iraní estaba ponto para irse de vacaciones a su país y
no quería hacer la autopsia -tampoco tenía la obligación de hacerla- pero finalmente la efectuó. De ello no habría surgido nada trascendente de acuerdo a lo que se dijo extraoficialmente a @gesor.

SORPRESA
Pasaron los días y no surgieron novedades, hasta que surge una persona que se contacta con una hermana del que sería el occiso y le dice que era él y que había sido testigo de cuando lo mató «tal persona». Con ese dato, la mujer se puso en contacto con la Policía que enteró a la Fiscalía y comenzó a trabajarse, eso fue alrededor de un mes de ocurrido el hecho.

Ante la Policía, el presunto testigo del asesinato relató los hechos y dijo que
el muerto era «Raulo» López Aramburu, que compartía vivienda con él, contando su versión de los hechos, que el autor de la muerte había sido la persona cuyos apellidos son de iniciales O.B. y que fue a reclamarle un celular y $ 300 que presuntamente le había sacado el occiso, como no se pusieron de acuerdo lo golpeó en la cabeza con un elemento contundente y después lo ahorcó con un cinto y lo tiró al agua. Esta versión fue dada tanto a nivel policial como de Fiscalía a cargo de la nueva titular Dra. Eliana Travers.

Sin embargo la autopsia, no reveló nada de esto, de presuntos golpes en la cabeza o que el ahorcamiento haya sido previo al ahogamiento, lo que permitiera dudar sobre la ocurrencia de otro hecho más allá de una muerte por ahogamiento en el río. Y este es un tema que debe preocuparnos como sociedad, la falta de herramientas, de tecnología y de profesionales especializados que puedan dar garantías a la ciudadanía en el reclamo de Justicia.

Hubo que extraer otra muestra de los restos de López Aramburu, para enviar a nuevo análisis para poder determinar a través del ADN que efectivamente era esta persona la fallecida lo que finalmente fue
confirmado por el laboratorio especializado.

Es decir que ahora se tiene un muerto con nombre y apellido, un testigo de una muerte violenta (que fue quien dijo que era el muerto y eso se confirmó) y una tercera persona que está sindicada como presunto autor
de la muerte de López Aramburu.

Sin embargo, el tiempo ha seguido transcurriendo y el caso no ingresa en la fase de definición cuando se tiene -en apariencia- todos los elementos para actuar, ¿qué se espera? ¿Que haya otra víctima? ¿Qué se
cumplan otras presuntas amenazas?

Este caso ha dejado en evidencia varias irregularidades de funcionamiento que deben ser corregidas sin dilaciones y en ellas la falta de garantías que tiene la ciudadanía a la hora de recurrirse a apoyos técnicos para
dilucidar un caso. Y eso sin pretender llegar a pensar en la serie televisiva CSI, pero por lo menos brindar lo indispensable en materia de herramientas y tecnología, y que los profesionales que les compete, asuman sus compromisos y responsabilidades y no los deleguen como si fueran meros trámites.

Fuente: Agesor

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