Lágrimas y dudas durante el sepelio de policía asesinado

“Hoy la delincuencia se llevó uno de los mejores policías que conocí”. La frase pertenece a Miguel Barrios, dirigente del sindicato policial (SUPU) y habla de Agustín Gualberto Silva De León (42), un cabo de la Policía que fue asesinado en la localidad de Progreso, Canelones.




El jefe de Policía de Canelones, Osvaldo Molinari, declaró que “todo indica que fue un intento de rapiña, pero aún no lo podemos precisar” y que “no se puede determinar que haya sido un ataque por algún incidente personal o relacionado con su actividad”.

Sin embargo, los asesinos no se llevaron nada. En el lugar donde mataron al policía había un morral con $ 3.000 y no lo tocaron. Dispararon dos veces sobre su pecho y huyeron.

Para la mayor parte de los policías que conocían a Silva De León, fue asesinado por su condición policial. “Tenía la camiseta puesta, era un tipo muy activo. Perseguía a todos los delincuentes de la zona. Estoy en un 99% seguro que lo mataron por ser un buen policía y hacer su trabajo”, dijo a El País Washington Abdala, abogado del Sindicato de Policías de Montevideo (Sifpom).

Si bien el efectivo se desempeñaba en el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) de la Jefatura de Canelones, tenía más de 20 años de servicio en distintas reparticiones de la Jefatura canaria y había trabajado como guardia dentro de la Colonia Berro.



El policía circulaba en la noche del miércoles en una moto de su propiedad por la avenida Progreso junto a su esposa. Al llegar a la intersección con la calle Las Delicias fue abordado por dos hombres. Tuvo tiempo de decirle a la mujer que se bajara y corriera. Lo mataron sin mediar palabra.

“Fueron derecho a él, no fue para robarle nada. Si hubiese sido por eso, me hubiesen lastimado y le habrían sacado la moto y el arma de reglamento”, declaró la esposa del policía.

El policía fue trasladado al Hospital de Las Piedras pero falleció luego de ingresar.

Durante la primera etapa de la investigación se encontraron en la escena del crimen el arma de reglamento del policía, que tenía 14 proyectiles vivos y la motocicleta en la que viajaba. Además, se ubicó tres vainas calibre 9 milímetros.




En la tarde de ayer, Silva De León fue despedido con todos los honores policiales. Tenía tres hijos y hacía un año se había casado. Cientos de policías y vecinos fueron a despedirlo al cementerio de Las Piedras.

Durante el año 2018 han muerto tres efectivos policiales. El primer caso ocurrió en Salto el 8 de marzo cuando un efectivo que custodiaba a una mujer fue baleado. El segundo fue el día 28 de ese mes en Quebracho, Paysandú. Un policía resultó ejecutado cuando concurrió a prestar ayuda a una mujer que estaba siendo atacada por su ex yerno.

Fuente: El País

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