La marihuana se vende en el este como “pan caliente”

La farmacia de Las Flores, la única que vende marihuana en Maldonado, agota el stock en un día. Aunque la velocidad de expendio es un poco más lenta que en Montevideo, porque aún no llegó la fibra óptica, este local esteño tiene una demanda similar a la de sus pares de la capital: los cuatro kilos se liquidan en pocas horas.

El auspicioso comienzo de la temporada estival se hace sentir en los distintos mercados, también en el del cannabis. A la farmacia “La Cabina”, situada en la céntrica ruta 10 de Las Flores, le entregan cuatro kilos de marihuana por semana, pero vende todo en un abrir y cerrar de rejas. Hay quienes viajan especialmente desde La Paloma, 278 kilómetros entre ida y vuelta, para conseguir sus cogollos legales.

La farmacia de Las Toscas, en Canelones, también ha sentido el impacto de los veraneantes. “En dos días vendemos toda la mercadería y antes nos duraba unos cuatro”, dijo Carlos Rodríguez, su dueño. ¿Quiénes son los nuevos compradores? “Montevideanos que vinieron a hacer unos días de playa”, dice.

Las dos empresas que obtuvieron la licencia del Estado para cultivar han mejorado sus tiempos de entrega y el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) ha perfeccionado el sistema informático. Pero la aceleración no basta: existen solo 12 puntos de venta en el país para unos 20 mil adquirentes.

Según fuentes del gobierno, hay tres farmacias (todas ellas de Montevideo) que “están bastante avanzadas” en los trámites para iniciar la comercialización del producto.

Aun así, el Ircca se ha fijado para este 2018 el objetivo de expandir la red a los 11 departamentos que aún no cuentan con siquiera una sola farmacia. Germán (32) vivió el problema en carne propia. Este paisajista uruguayo, graduado en Argentina, regresó a Florida para pasar “las fiestas” con su familia. Se inscribió en el Correo para comprar marihuana y, sin embargo, solo consiguió stock en Trinidad, a más de 60 kilómetros de su hospedaje.

“Fui en el auto el día de más calor del verano. Antes llamé a la farmacia para averiguar si aún le quedaba mercadería. Todo el viaje me demoró unas dos horas y gasté unos $ 500 por 10 gramos… sigue siendo barato”, contó Germán, quien optó por esta peripecia para “no seguir alimentando al mercado negro”.

Para Germán hay otro detalle que “hace la diferencia”: la calidad. Según dijo, en el mercado negro “venden cualquier cosa; pero en la farmacia sé lo que compro… hoy mismo iré otra vez a buscar los 10 gramos”.

Fuente: El País Uy

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