La fina linea de elegir quien vive y quien no.

Eutanasia y suicidio asistido.

 

La fina línea de elegir  quien vive y quién no.

 

En un tema tan delicado y profundo, existen dos formas de abordar el mismo y es en cuestión de estas formas que hablaremos.

 

¿Cuidados paliativos y sociales o eutanasia?

Con la eutanasia los que más sufren son los más débiles, los mayores, los más discapacitados, es decir los que tienen menos protección. Se transforma fundamentalmente en una selección de los débiles a la hora de aplicar este supuesto nuevo derecho.”

 
Jaime Mayor Oreja –  Congreso Internacional realizado en enero 2018 – España. Cuidaos paliativos y sociales o eutanasia.

 

“El aumento en muchos países de las peticiones de eutanasia, donde llama la atención el incremento de las mismas, coincide con un concepto de la vida, donde se valora la eficacia y la productividad y no la dignidad de las personas sobre la vida. Un hombre que se considera autónomo y decide entre sus derechos la libertad de quitarse o quitar a otros la vida misma. Está claro, que ahí donde la vida vale solo por su eficacia y productividad y no por la dignidad, todo eso se convierte en posible. En este escenario, hay que insistir en que la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural, posee una dignidad que la hace intangible.”

Papa Francisco. Enero 2018

Eutanasia y suicidio asistido en el mundo.

 

* – Holanda, Luxemburgo y Canadá a día de hoy son los tres únicos países que tienen legalizada la eutanasia y el suicidio asistido.

 

* – La eutanasia solo es legal en Bélgica y Colombia (Pero no el suicidio asistido)

 

* – En Alemania, Suiza y algunos estados de Estados Unidos (California, Oregón, Whashington, Colorado, Belmont), han aprobado el suicidio asistido.

 

* – Mientras que en México y Uruguay existen leyes que permiten retirar el tratamiento médico a un enfermo terminal. En el caso de Uruguay esta decisión puede ser tomada por el cónyuge o un familiar cuando el paciente no es capaz de hacerlo.

Hecha la ley, hecha la trampa.

 

Con el buen ánimo de dar soluciones a situaciones límites, se ha dado cobertura a miles de casos que generan muchas dudas sobre este tipo de leyes.

 

En Bélgica y en Holanda, ya se están practicando eutanasias por depresión, eutanasias de niños. Y otros casos que se convierten en mundialmente sonados por su repercusión mediática y el fondo de la misma. 

 

1 – Un hombre de 44 años en Bélgica, se sometió a varias intervenciones de cambio de sexo, intervenciones que no resultaron salir como el esperaba, por lo que solicito la eutanasia. Alegó que se sentía asqueado, como un monstruo y que tenía un sufrimiento físico insoportable. Según este hombre, las intervenciones le habrían dejado secuelas físicas que impedían a su cuerpo cumplir con funciones fisiológicas básicas. Durante seis meses estuvo en tratamiento psicológico y durante este tiempo de terapia, dos psiquiatras acreditaron que podía someterse a la eutanasia por las secuelas psicológicas que padecía. Este hombre, finalmente terminó con su vida mediante una inyección letal.

 

2 – Dos gemelos sordo mudos de 45 años y de Bélgica, solicitaron la eutanasia al conocer que tenían una enfermedad ocular degenerativa, enfermedad que les iba a dejar ciegos. En este caso, dos personas ante la posibilidad real de perder la visión, les practicaron la eutanasia aún antes de que la ceguera se produjera. 

 

3 – En Holanda, “Mark” un hombre de 41 años, alcohólico, padecía depresión y un trastorno de ansiedad. Estaba divorciado y con dos hijos pequeños. Se sometió a una veintena de terapias en clínicas de desintoxicación en n intento por superar los problemas. Su médico de cabecera, alegó que su sufrimiento y dependencia al alcohol eran insuperables. El doctor el inyecto una sustancia letal y “Mark” murió en su casa, acompañado por sus padres, hermanos y su mejor amigo.

 

4 – Una chica de 20 años holandesa, quien había sufrido durante 10 años abusos sexuales, al parecer fue incapaz de superar los traumas psicológicos ocasionados.  Esta chica padecía estrés post traumático, depresión crónica y anorexia nerviosa. Tras años de tratamiento los médicos llegaron a la conclusión de que no había ninguna esperanza para ella y en el informe que justificaba la eutanasia los doctores coinciden en que curarla ya no era posible.

 

Está claro que en estos países donde la eutanasia y el suicidio asistido es legal y de hecho es una opción que ya representa el 4% de la totalidad de muertes, está siendo acompañada con un descenso en los estudios y programas que defienden los cuidados paliativos, al contemplar de que ya no sería necesario invertir en formas de dar mejor atención a las personas y brindarles un “bienestar” dentro de lo que cabe cuando sufren una enfermedad terminal, ya que la opción de terminar con la vida de forma anticipada está legalizada y funciona.

Esto nos hace pensar y creemos que va en contra de ese sentimiento de lucha, de no rendirse, de salir adelante que viene dentro de cada ser humano. Hay una predisposición a rendirse antes de tiempo. Se está aceptando la posibilidad, como algo normal, de que tienes derecho a morir si crees que algo no está bien.

Entendemos, aceptamos y respetamos todas las decisiones que una persona en situación terminal y bajo circunstancias dolorosas pudiera llegar a optar por la eutanasia o por el suicidio asistido, pero ¿Cuál es la línea que no podemos cruzar?

Como sociedad luchadora y que se revela ante las adversidades con fuerzas y convicciones para soportar envites de la vida y salir adelante. ¿Cuál es ese límite?
Que mensaje como pueblo hay que brindar o legislar a las futuras vidas que llegarán y aprenderán de lo que ven. Como enseñarles sacrificio, esfuerzo, determinación y superación si nos rendimos ante la vida misma.

No estaremos siendo cómodos, dejando la responsabilidad de decidir a quién no se encuentra bien psicológicamente, si vive o no. ¿No tendría la sociedad que adoptar una postura más solidaria y ahondar en esfuerzos para intentar solucionar o por lo menos mejorar las condiciones de vida?

¿Es más fácil, quitar el problema del medio, cuando de vidas se trata que procurar asumir un compromiso de asistencia social para con los enfermos?

El gran problema que tenemos como sociedad, es poder dar cobertura a esos casos extremos donde no cabe duda que la solidaridad y el dolor de pacientes y hasta de la misma familia, hacen necesaria una intervención externa para dar una muerte digna a la persona, terminar con el sufrimiento y proteger a quienes tienen que tomar la decisión, entendiendo que siempre estos tendrían que ser facultativos médicos altamente especializados en casos extremos.

Como sociedad hay que encontrar los mecanismos para dar cobertura a todos los supuestos, pero para ello hace falta un alto grado de compromiso sobre los cuidados paliativos, ya que de ellos dependen millones de personas en el mundo que se encentran sobre esa fina línea a punto de caerse hacia un lado o el otro de la misma.

En el año  2002, en Holanda cuando se legalizó la eutanasia, hubieron 1882 peticiones. Ya en 2016 la cifra ha subido a 6091 peticiones, representando así el 4% de las muertes totales en el país.

Más datos a tener en cuenta según estudios recientes realizados a pacientes que se le practicó la eutanasia.

El 83% de ellos, padecía enfermedades como: cáncer, parkinson, esclerosis múltiple, ela o enfermedades de corazón y plumón.

141 Personas tenían demencia pero en fase inicial.

60 Problemas psiquiátricos.

244 Personas sufrían de males propios de la edad.

Y 1505 personas que también se sometieron a la eutanasia o suicidio asistido, padecían de otros trastornos.

 

 

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