La doble cara de las proteínas

Que tal andas con las proteínas?

Seguramente alguna vez alguien te dijo o viste en una película a un personaje prepararse los famosos batidos con huevos crudos y demás ingredientes ricos en proteínas. Tal vez pensaste que su aspecto no era del todo agradable, ¿pero alguna vez te preguntaste si realmente son necesarios?
Tanto deportistas, fisicoculturistas y personas en general, creen que alcanzarán un estilo de vida más saludable o el físico de sus sueños a través de una dieta rica en proteínas. Por un lado, es cierto que la proteína es un macronutriente fundamental en la dieta, y no alcanzar los valores adecuados puede acarrear diferentes problemas de salud. No obstante, ingerir proteínas en exceso también puede ser una problemática.





El requerimiento diario de proteínas es tan solo de 0.8g multiplicado por la masa corporal. Entonces, si una persona pesa 60kg, la cantidad de proteínas que debería ingerir por día serían 60 multiplicado por 0.8, es decir, 48g.

A pesar de que puede parecer un valor muy elevado, debemos tener en cuenta que todos los alimentos que consumimos las contienen en mayor o menor cantidad. Tan solo 100g de carne vacuna poseen 26g de proteína, por lo que comiendo 200g en un día, una persona de 60kg alcanzaría y excedería la cantidad de proteína recomendada por día, alcanzando un total de 52g. Esto, sin contar la cantidad de proteínas ingerida a través de otros alimentos.


Podríamos preguntarnos, ¿es realmente necesario recurrir a una dieta híper proteica? La respuesta es no. En general, llevando una dieta normal y saludable, todos cubrimos la cantidad de proteínas necesarias. De hecho, se han encontrado casos de deportistas que han llegado a ingerir 5g/día por kilogramo de peso corporal, es decir, seis veces más de la cantidad recomendada. No obstante, consumir proteínas de forma excesiva no es beneficioso, a pesar de que muchos puedan querer convencernos de ello.

 

Los productos de desecho del metabolismo proteico son la urea, el amoníaco y el ácido úrico, por lo que al consumir más proteínas nuestro organismo se encontrará con mayores niveles de las tres sustancias. Estas deben ser eliminadas a través de la orina, y al producirse en mayor cantidad, puede generar una sobrecarga de los riñones y del hígado, también conocido como estrés renal. 

Asimismo, el exceso de amoníaco puede provocar cansancio, cefalea y náuseas.
Por otro lado, la proteína también aumenta los niveles de fósforo, que acidifican la sangre. El cuerpo humano logra neutralizar esta acidificación a través del fosfato que se encuentra en los huesos. Este, al estar unido al calcio, provoca el desprendimiento del mismo de los huesos, siendo eliminado por la orina. 

Así, el exceso de proteínas puede provocar una descalcificación del organismo y una disminución de la densidad ósea a partir de la liberación del calcio.

Por último, el gran error al aumentar la cantidad de proteína de nuestra dieta, es hacerlo a través de la proteína animal. Al consumir en exceso carnes, huevos y demás, podemos llegar a consumir en demasía también sodio y grasas saturadas, que pueden provocar colesterol alto, trastornos cardiovasculares e hipertensión.

dani - La doble cara de las proteínas

por: Héctor Daniel Tedeso

Community Manager - Redactor

Comenta