La bala que hirió a un niño era para la testigo de homicidio

Foto: Marcelo Bonjour

Franco tiene 10 años y al mediodía de ayer jugaba con amigos en la Plaza Casavalle, frente a un edificio donde funcionan tres escuelas y un jardín de infantes. Era el mediodía y había otros niños que salían de las escuelas.




De pronto, llegaron dos sujetos en moto y comenzaron a discutir con una mujer. Uno de los hombres exigía a los gritos que la mujer retirara una denuncia, según dijeron testigos a la Policía. En medio de esos gritos e insultos, un hombre calvo y de barba sacó una pistola y disparó hacia la mujer. Sin embargo, la bala dio en el pecho del pequeño Franco.

Una docente vio de lejos que el niño caía. Lo tomó en sus brazos y lo llevó hasta la Policlínica de Capitán Tula. Cuando llegaron, los médicos confirmaron que el proyectil aún estaba en el pecho del menor y ordenaron su traslado al Hospital Pereira Rossell.

Con cuatro patrulleros abriendo camino, la ambulancia salió a toda velocidad rumbo al hospital pediátrico. Allí los cirujanos lograron extraer la bala y el niño quedó internado en estado grave en el CTI.

Se trata de una “herida de tórax” que afectó “una parte del corazón”, según explicó ayer Gabriel Peluffo, subdirector del centro médico infantil.

Los doctores tratantes indicaron que las próximas horas son claves para conocer las consecuencias del disparo en el cuerpo del niño.



El episodio conmovió al barrio y cientos de padres se acercaron a las escuelas a buscar a sus hijos. “Esto es un infierno, no se puede vivir así”, afirmó una madre a El País mientras retiraba a tres pequeños.

Un grupo de inspectores e integrantes del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) se presentó en las escuelas para apoyar a los docentes. Pablo Caggiani, consejero del organismo, destacó que el niño herido concurre a un centro educativo de otro barrio y que es primo de un alumno de las escuelas del Casavalle.

Hasta la noche de ayer el tirador seguía prófugo, aunque había cinco personas detenidas que podrían tener algún tipo de vínculo con el buscado. Además, los policías localizaron a varias personas que tenían pedido de captura.

De todos modos, los investigadores policiales que trabajan en el caso entienden que, para la forma de proceder de los delincuentes organizados, el sujeto “quema” y va a aparecer de un momento a otro.

El fiscal de Homicidios, Juan Gómez, que asumió compe-tencia en el caso, confirmó a El País que se pidieron varias órdenes de allanamiento para tratar de ubicar al sujeto que disparó sobre la mujer y terminó hiriendo al niño.

Fuentes policiales informaron a El País que el ataque respondió a un nuevo choque entre dos familias enfrentadas desde hace mucho tiempo, identificadas en la jerga barrial como los “Yinga” y los “Camala”. Consultado al respecto, el fiscal Gómez indicó que “puede ser (así) aunque no se puede confirmar del todo”.

Una de las líneas de la investigación policial indica que la mujer presenció tiempo atrás el homicidio de un familiar. A partir de ese momento recibió presiones para que no declarase ante la Fiscalía. En realidad, la mujer nunca presentó una denuncia por este caso ante la Policía o la Fiscalía, según informaron distintas fuentes consultadas.




Los investigadores policiales creen que se está frente a un nuevo acto de sicariato. En ese sentido, sospechan que los verdaderos responsables de los disparos frente a las escuelas no son los que ayer tiraron sobre la mujer, sino parte de una organización delictiva que quiere evitar la aclaración del crimen. Ahora, el caso viene siendo investigado por efectivos de la Zona III de la Dirección de Información Táctica, una repartición de la Jefatura de Policía de Montevideo.

Fuente: El País

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