Juan Sartori, una broma de mal gusto para los Orientales

Por Facundo Olivera Ordeig

Facundo Olivera Ordeig
Tec. en Gestión Turística y Hotelera. Dirigente de @CimarronesPN. Lista 66. Congesal Nacional (s) por la Juventud del Partido Nacional. Síguelo en Twitter

Los medios de comunicación anunciaron una posible candidatura a las elecciones internas, distintas reacciones se generaron, pero esta es la verdad que fácilmente puede ser comprobada.

Se puede pensar que la precandidatura de Juan Sartori es una herramienta más para contribuir al cambio de gobierno pues ser un importante empresario a nivel internacional egresado de Harvard es un mérito que ningún líder de la Oposición puede ostentar, hablando de una preparación superior, de una habilidad innata para los negocios y de un gran conocimiento agrario – su rubro de inversión principal – , pero la realidad es que este hombre perjudica la situación política a la que nos enfrentamos por razones que serán detalladas a continuación. El pasado, el presente y los vínculos de Sartori nos explican mi posición.

En primer lugar es necesario comprender que el Frente Amplio es un partido que ha conseguido triunfar gracias a la implementación de una hábil narrativa en sus candidatos, en sus propuestas, en su corta historia, o en su “calidad de pueblo” frente al resto del sistema político, lo que me hace pensar que no dudarán en contestar con golpes sencillos pero contundentes que buscarán crear una similitud con Mauricio Macri y lo que sucede en Argentina o con Jair Bolsonaro y lo que piensan que puede suceder en Brasil, lo que conseguirá el rechazo de quienes votan por primera vez y del votante de izquierda desencantado, el cual, a pesar de estar enojado con el Frente Amplio, no apoyará a un candidato que pueda ser como los antes mencionados. ¿En qué se traduce esto? Simple, una amplia cantidad de votantes se aferra a las filas de la izquierda por temor o por conveniencia afectando directamente a cada uno de los partidos de la oposición pues como es sabido, la generalización es parte de la táctica predilecta.

En segundo lugar se debe mencionar a su suegro, el magnate Dmitri Rybolovlev, lo que puede parecer ilógico en principio pero que, por sus acciones e intereses representa un peligro para los nuestros como nación por dos razones, la primera, haber sido investigado como parte de la famosa “trama rusa” en la financiación y apoyo al actual presidente norteamericano Donald Trump, pero lo más preocupante es que una de sus empresas ha sido protagonista en uno de los principales desastres medioambientales de Rusia, del cual se vio exento de responsabilidades gracias al informe de una segunda empresa dependiente de él frente a la Justicia. Lo que por si fuese poco, se suma al conocido vínculo entre la familia Rybolovlev y miembros de la mafia, al asesinato de uno de sus ejecutivos y varias denuncias de estafas e irregularidades.

En tercer, y último lugar es necesario destacar el propio interés de Juan Sartori dentro de nuestro territorio pues ICC Labs, la empresa canadiense dedicada al cannabis se encuentra presente en las plantaciones de marihuana del Estado con un 70% de la adjudicación de los campos destinados a la tarea mediante Aurora Cannabis Inc, lo que se complementa a una duda razonable sobre las licitaciones de los campos al tener un vínculo cercano con la administración de José Mujica, con los cuales se dice que pudo haber obtenido una ampliación del crédito de su empresa U.A.G frente al Banco República a pesar de encontrarse con una deuda mayor a 23 millones de dólares, catalogada por el mismo banco como “incobrable”.

En conclusión, considero que si bien la competencia es siempre bienvenida en el Partido de los hombres y mujeres libres, la posible precandidatura de Juan Sartori no es más que una broma de mal gusto para los orientales, pues pareciese que el dinero, los vínculos o la mentalidad de un negociante son las principales características de un líder, cuando la realidad es que sin la cercanía a su pueblo, sin comprender la realidad que se vive en nuestro país, sin trayectoria alguna en materia de representación ciudadana, no puede surgir un candidato a la presidencia, menos aún, un Presidente de la República.

Hasta luego.

Tec. Facundo O. Ordeig

Comenta