Explotación de menores, una moneda corriente

De acuerdo a las cifras publicadas el pasado 7 de Diciembre por el CONAPEES nuestro país ha duplicado los casos de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes alcanzando los más de cuatrocientos casos en el período de un año pero aunque en sí mismo este hecho resulta preocupante, más preocupante se vuelve cuando las cifras del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay nos demuestran que no son hechos aislados sino que, por el contrario, el aumento de menores explotados resulta una constante desde los últimos diez años; pensar en la violencia sexual como una epidemia no sólo es correcto sino que también es necesario puesto que nosotros, los ciudadanos, somos la primera línea de defensa para aquellos que en este mismo momento se encuentran siendo profanados en los más íntimo de su ser pero para ello primero debemos documentarnos, siendo esta la razón que motiva a mis palabras.

¿Contra qué nos enfrentamos?

De distintos informes de UNICEF se desprende que en nuestro país no sólo existe un veintidós por ciento más de casos de abuso contra menores que contra adultos sino que a su vez, de cada diez víctimas, siete de ellas lo habrán sufrido de forma recurrente o continuada en el tiempo pero esto no queda aquí pues especialistas catalanes aseguran que de cada diez víctimas sólo una de ellas lo denunciará a las autoridades debido a que entran en juego factores como el miedo a represalias, la negación de los hechos por parte de la víctima o de su entorno, la dificultad de presentar pruebas, la culpabilidad, el desconocimiento de los debidos procesos e incluso en algunos casos, la normalización de los hechos y es por esto mismo que nosotros somos la primera línea de defensa, sin nuestra colaboración será imposible que las autoridades respondan como deseamos que lo hagan, castigando a los responsables y protegiendo a los más vulnerables pero antes de adentrarnos en cómo debemos actuar es necesario que reflexionemos un poco más sobre este asunto puesto que en caso contrario no seremos capaces de efectuar grandes cambios.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

Se suele pensar que el abuso contra menores es una problemática específica de determinados momentos históricos o de determinadas culturas pero lo cierto es que a lo largo de la Historia de la Humanidad así como también a lo ancho de nuestro planeta nos podemos encontrar con normas o legislaciones que a su forma perseguían y condenaban estos actos pero con el avance de las ciencias hemos ido adquiriendo las herramientas necesarias para un abordaje integral del abuso; aún así, nos encontramos con una serie de desafíos que consiguen que el impacto de dichas herramientas sea mínimo en comparación lo que debería ser así que es momento de centrarnos en ello.

En primer lugar nos encontramos con una sociedad que cuenta con un profundo doble discurso en materia de sexualidad pues mientras que por una parte la obligatoriedad de la educación sexual es rechazada por un gran segmento, en nuestro país se aportan más de sesenta millones de dólares anuales a la industria pornográfica mediante la plataforma de PornHub lo que significa que mientras nos oponemos a la transmisión de valioso conocimiento que es avalado por expertos, somos partidarios del morbo comercial que no generará en nosotros más que un orgasmo y que debe agregarse que dicha plataforma se encuentra derribando una parte de su contenido debido a que albergaba presuntos abusos, casos de sextorsión y de videos subidos por venganza.

En segundo lugar debemos referirnos a la constante sexualización de los menores pues siguiendo con la línea de pensamiento anterior basta con ver las analíticas de la empresa antes mencionada para saber que dentro del contenido más buscado no sólo se encuentran las adolescentes y las hermanas sino que también se encuentran personajes animados basados en el cuerpo de pre adolescentes. Esto, en conjunto con la constante presencia y difusión de contenido en las redes sociales que muestra especialmente a chicas de entre 14 a 17 años en actitudes, poses o vestimenta de índole sexual o sexualizada por la sociedad, conlleva un profundo daño a la psiquis de una mente en desarrollo así como también de una mente enferma puesto que se da a entender que un menor no sólo puede ser deseado sino que siendo deseado conseguirá la aprobación que busca o un determinado beneficio; un ejemplo de esto es la presencia de menores en la plataforma OnlyFans donde comúnmente se comercializa contenido erótico.

En conclusión, estos no son los únicos existentes pero si son dos desafíos en los que como individuos podemos colaborar en nuestro día a día.

¿Cómo puedo ser parte de la solución?

  1. Denunciando cualquier situación sospechosa con las autoridades mediante el 0800 5000 o con el 911
  2. Conversando sobre la explotación de menores para generar concientización sobre el problema
  3. Conversando con los adolescentes de tu familia sobre las conductas en redes sociales y en aplicaciones de mensajería que pueden ser perjudiciales para ellos.
  4. No compartir y denunciar el contenido digital que sexualiza a menores, cada plataforma cuenta con una opción para hacerlo.
  5. Aceptar la necesidad de educar a las siguientes generaciones para que no estén expuestos a estos riesgos
  6. Prestar atención a los indicios de abuso sexual los cuales podrás encontrar en el siguiente enlace

    https://www.nsopw.gov/es/SafetyAndEducation/HowToIdentify

Hasta la próxima
Tec. Facundo O. Ordeig

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