Entre la vida y el bolsillo. Coronavirus – covid-19

Coronavirus - Entre la vida y el bolsillo

¿Qué es más importante, la vida o el bolsillo?

Hay decisiones que por tan claras que parezcan, a la hora de la verdad, ese momento en donde no solo se trata de dar una respuesta políticamente correcta, sino que hay que tomar una decisión real, se ven las dudas, se ve de qué estamos hechos y nos desnuda frente a la impotencia.

El mundo está tomando decisiones económicas a causa de una pandemia y los pueblos reaccionan para bien o para mal dependiendo de los días de confinamiento o lucha contra el virus.

Las decisiones para cada gobierno no son para nada fácil. Queriendo evitar los colapsos financieros se han tomado medidas que han costado muchas vidas y en el mejor de los casos se han vulnerado todos los derechos fundamentales de los ciudadanos.

A día de hoy, escucho personas hablando de lo brillante que fue el gobierno chino para controlar el avance del virus, pero ya no escucho todos aquellos reproches sobre la falta de información o credibilidad de la misma, que había en los meses de enero y febrero sobre el virus en el país asiático.

Tampoco escucho voces sobre la forma en la que el gobierno chino controlo a la población y su movilidad, como los encerró literalmente en sus casas, como evitaba que bajaran de trenes en estaciones para que no se desplazaran en zonas libres de virus, no veo a nadie decir que la forma en la que China ha controlado el avance del virus es incompatible con la sociedad en la que vivimos, pero sin embargo, se llenan la boca de elogios, cuando antes eran los responsables y villanos.

Escucho miles de voces llorando por Italia, pero a día de hoy, a pesar de las imágenes que nos llegan por las redes, el confinamiento no es total y en varias regiones de Italia aún podrán verse bares abiertos y todo tipo de negocios, solo por el miedo a aplicar restricciones que terminen de colapsando también el sistema financiero, algo que sin duda ya está colapsado y por si fuera poco con miles de muertos a sus espaldas.

Países como Francia y Alemania, han seguido la misma receta italiana, las diferencias son el tipo de sistema sanitario que tienen los franceses y alemanes, pudiendo absorber un mayor número de pacientes por cada 1000 habitantes que Italia e instalaciones hospitalarias mucho más preparadas que las italianas.

Quizás en este último detalle, es donde se ve claramente el escalón dentro de la UE donde se encuentra cada país y por ello, los italianos sienten que han sido apuñalados por la espalda por las grandes potencias de la UE, al volver la vista y permitir que Italia fuera el conejillo de indias de Europa.

España, ha ido desde el principio un paso más que Italia y el resto de los países, adoptando medidas más restrictivas con la declaración del estado de emergencia sanitaria. El problema de España es que las decisiones las ha tomado muy tarde, permitiendo y fomentando los más grandes focos infecciosos del país en los primeros días de la pandemia.

El pueblo español, gran consumidor de bares, tapas y reuniones, tiene un gran sector de la población que parece no enterarse de que va esto y se desplaza desde los puntos rojos de la pandemia hacia las playas o montañas, desplegando el virus por todo el territorio mientras ellos disfrutan de sus vacaciones obligadas por el estado de emergencia sanitaria.

Punto aparte e dejado al Reino Unido y su primera política suicida y criminal de que no adoptaría medida alguna, que sus expertos sanitarios habían evaluado la situación y solo sería una gripe que costaría unas cuantas vidas si, pero que eran perdidas asumibles.

Poco le duro el discurso a Boris Johnson, tras las primeras decenas de contagios y muertes derivadas del covid-19, ha tenido que echar la marcha atrás y declarar cierres de colegios y negocios. Aunque el confinamiento aún no sea total, sus más de 230 muertes por este virus, llevarán al Reino Unido a un pronto cambio de restricciones, más parecidas a las españolas.

Nadie quiere cargar con la responsabilidad de tantas vidas, nadie quiere ser el responsable de colapsar los servicios sanitarios, pero más importante aún, llega un punto donde lo económico y la vida se juntan y estos grandes mandatarios tienen que tomar decisiones.

¿La vida o el bolsillo?

Pero la gente, que hay de las personas. ¿Como ve la población de cada país una decisión u otra?

Pues en este caso es igual que los países. Dependiendo del grado de orden que tengas en tu vida actual, podrás sobrellevar este virus de una manera u otra. Podrás pedir o demandar una salida u otra. Podrás exigir y con derecho que se paralice toda actividad económica y un confinamiento total en los hogares para frenar el virus, o podrás exigir y con derecho a que se te permita seguir trabajando para llevar el pan a tu hogar.

La pregunta es, sobre todo a los de la segunda opción.

¿Qué es más importante, la vida o el bolsillo?

Porque entiendo que si no sales a trabajar no comes, pero que culpa tiene tu vecino, padre, madre, abuelo, hermano con asma, sobrino diabético o compañero asiento del autobús que siendo persona sana tiene un hijo con una simple pulmonía que, al ser contagiado por el virus, entrará en la lista de casos difíciles de curar.

Porque de eso se trata, vida o bolsillo.

Los hospitales colapsados, atienden a todo el que entra, pero el triaje es duro de soportar para los que están en primera línea. Tener que decidir entre dar prioridad a quien se puede salvar y quien está desahuciado, mirándolos a la cara cuando aún respiran ganas de vivir, es muy duro.

Tener que decirles a sus familiares que el paciente será enviado a una planta de donde ya no va a salir con vida y que tampoco volverán a verlo, es la peor noticia que un médico, enfermero o simple auxiliar porque todo personal de urgencias está a tope, tiene que dar.

La pregunta es. ¿Vida o bolsillo?

Por: Héctor Daniel Tedesco

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