En tres días, roban tres veces el histórico castillo de Idiarte Borda

Entre el viernes y el domingo pasado, un grupo de delincuentes ingresó en el Castillo de Idiarte Borda para robar piezas de valor histórico en el Museo Viviente de la Radio y las Comunicaciones del Uruguay, que allí funciona.




Los delincuentes se llevaron portones de hierro del lugar donde Borda, expresidente de la República en el siglo XIX, guardaba los carruajes. Además, destrozaron una ventana de cristal, rompieron la puerta principal y en el tercer piso robaron artefactos del baño.

“El lugar está en manos de la delincuencia”, comentó Antonio Tormo, responsable del museo. Esta es la quinta vez que roban el lugar en cinco meses. La primera fue en diciembre cuando sustrajeron material fotográfico “de mucho valor histórico”. El 11 de abril fue la segunda, y entre el viernes y el domingo robaron los tres días.

Los noticieros televisivos que quisieron registrar imágenes de cómo se encuentra el interior del edificio no pudieron. “No permiten entrar a la prensa a mostrar la verdad, para que se muestre en qué condiciones está el castillo Idiarte Borda”, aseguró Tormo.

La Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación recibió en comodato este inmueble en 2012, de manos de empresarios españoles que lo habían adquirido hace más de 12 años.

Según una nota de El País en 2014, en el primer año y medio en que estuvo bajo administración estatal “todas las semanas había un evento vandálico”, según contó Alberto Quintela, el expresidente de la comisión. Entre los objetos que se han robado en estos años se destacan un par de arañas, sustituidas con lámparas de bajo consumo.

Por eso se optó por contratar empresas de seguridad privadas para contrarrestar estos hechos y prevenir robos a este Monumento Histórico Nacional. Esto significó que el gobierno gastara miles de dólares anuales para cuidar este predio. “En esta administración no tuvieron la misma preocupación”, comentó Tormo.

Contratan sereno.
Desde la Comisión de Patrimonio le instaron a Tormo a colocar un guardia privado o un sereno para disuadir este tipo de robos. “¿Cómo lo voy a poner yo? No corresponde. La Comisión de Patrimonio tiene que preocuparse de cuidar ese bien”, comentó a El País.

El responsable del museo dijo que tuvieron que suceder estos robos para que finalmente la Comisión de Patrimonio decidiera poner un sereno.

En una recorrida que hizo El País se pudo comprobar que, si bien las puertas de ingreso cuentan con rejas y candados, se puede acceder fácilmente por la parte de atrás debido a que hay tramos en los que no hay alambrados. Además, cerca del castillo hay tres asentamientos. El local cuenta con un sistema de cámaras de seguridad, pero no funcionan con efectividad.

Proyectos.
En la Administración anterior, cuando Ricardo Ehrlich era el ministro de Educación y Cultura, había “otra preocupación” sobre este inmueble.

Los empresarios españoles lo hicieron funcionar durante un tiempo como restaurante y salón de té.



Allí se rodaron cortos publicitarios, películas y se hicieron producciones de fotos. Luego, los empresarios pusieron a la venta este palacete, pero no encontraron oferentes.

Entre las ideas que se manejaron para este lugar fue reconvertirlo en hotel, pero el proyecto no tuvo éxito por los impedimentos legales a los que están sometidos los inmuebles declarados históricos por el gobierno.

Hoy se dictan talleres de ballet, piano y otras actividades culturales que Tormo lleva adelante junto al Club de Amigos del Castillo Idiarte Borda.

Además, en el museo, de acceso gratuito, se realizan visitas guiadas que permiten conocer la tecnología con la que se transmitían noticias en décadas pasadas. “Todo lo que hacemos es un trabajo que busca transmitir cultura”, concluyó el responsable del museo.

Lo mandó construir, pero nuncalo habitó
En el ejercicio de la presidencia de la República, Juan Idiarte Borda mandó construir el castillo en 1896. Pensaba vivir allí entre los meses de primavera y verano. Fue la edificación particular más importante de ese entonces en Villa Colón, pero no pudo habitarla ni verla terminada ya que fue víctima del único magnicidio registrado en la historia de Uruguay, el 25 de agosto de 1897. Ese día, un solitario atacante, Avelino Arredondo, lo asesinó de un balazo en el corazón, frente al Club Uruguay. El castillo es de estilo Luis XIII y casi vino desarmado de Francia.




Tiene cinco niveles: el subsuelo, con un amplísimo sótano que abarca casi toda la superficie del castillo; la planta baja; dos pisos superiores, dos buhardillas, dos torrecillas y dos azoteas. El entorno consiste en un amplio jardín donde hubo estatuas de mármol y bronce, y hoy sigue teniendo añosos ejemplares de abedules, araucarias, robles y cedros.

Fuente: El País

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