En búsqueda de la rehabilitación : Dignidad arriba, criminalidad abajo

Personas privadas de libertad cosechan sus propios alimentos en el marco del Plan Dignidad

En Marzo de 2018 llegaban a nuestro país representantes de Naciones Unidas para auditar nuestro sistema penitenciario; los delegados del Subcomité para la Prevención de la Tortura se reunieron con autoridades nacionales, con representantes de organizaciones sociales, entrevistaron a personas privadas de libertad, a operadores penitenciarios, a médicos y policías, concluyendo que nuestro Estado no sólo no cumplía con los estándares internacionales sino que además, nuestras cárceles atentaban contra los Derechos Humanos, llegando al punto de recomendarse la clausura del Penal de Libertad. Esto no pasó desapercibido por parte de la sociedad ni por parte del Gobierno pero a pesar de la indignación, los cuestionamientos y los titulares, perduró la misma indiferencia y la misma impunidad que se menciona en los informes de la delegación. 

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Es cierto que para una buena parte de la sociedad puede ser complicado ponerse en el lugar de un recluso pero pensemos en cómo sería intentar dormir una sola noche en el hormigón, pasando frío, pasando hambre porque lo que nos han dado para comer resulta tan desagradable que no se lo daríamos ni a un animal, con agua estancada mojando nuestra ropa, con el olor a heces y a orina revolviendo nuestro estómago, con ratas y cucarachas paseándose a pocos centímetros de nuestro rostro, sintiendo miedo de lo que puede pasar si uno de nuestros seis o siete compañeros de celda se molestan con nosotros  ¿lo soportarías? No, por supuesto que no, porque es inhumano, porque es degradante, porque estarían quebrantando nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu durante semanas, meses o años para acabar regresando a nuestro hogar llenos de odio, resentimiento e ira acumulada creando un disparador ideal para la violencia. 

Nada cambió luego del informe de Naciones Unidas, durante dos años la administración Bonomi permitió que se continuase con la violación a los Derechos Humanos, quedando asentado este hecho en la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Situación Carcelaria actualmente presidida por el Senador Carlos Daniel Camy puesto que al presentar el Plan Dignidad, el Ministro Larrañaga denunció la existencia de celdas inundadas, de instalaciones eléctricas en mal estado, de basurales endémicos, de mil novecientos reclusos durmiendo en el piso, de celdarios sin acceso a luz o siquiera un baño o agua potable, entre otras cosas. Es cierto que aún es pronto para hablar de una recuperación del sistema penitenciario y quien lo afirme es un irresponsable pero se ha iniciado el proceso para que las cárceles no sean jaulas sino centros de rehabilitación que permitan a nuestros compatriotas reinsertarse en la sociedad, adquiriendo las habilidades necesarias para ello, lo que no se limita a una capacitación laboral o completar algún año de primaria o secundaria sino que también abarca aspectos sociales y psicológicos que para quienes no cometemos un crimen pueden parecernos naturales pero que son adquiridas a medida de que nos desarrollamos.

Informe audiovisual presentado por la delegación del Ministerio del Interior a la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Situación Carcelaria

En el marco del Plan Dignidad se han desarrollado obras de recuperación edilicia donde las personas privadas de libertad no sólo aprenden oficios como la herrería, la construcción, la carpintería o la fabricación de ladrillos sino que también aprenden a ser responsables, a comprometerse, a mantener sus espacios y pertenencias en buenas condiciones, a cuidar de sí mismos y de sus compañeros pero también con estas labores se consigue desarrollar el sentimiento de pertenencia a una comunidad pues gracias a los convenios que se han firmado, las obras de recuperación no se limitan a los centros de detención sino que abarcan a distintas reparticiones del Estado, como por ejemplo, el INAU, donde la mano de obra de cientos de reclusos será capaz de mejorar las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes que por una razón u otra han perdido a su familia.

Siguiendo con la misma línea de valores es necesario destacar el aspecto de la independencia y la autosustentabilidad en las labores de panadería, de peluquería, de fabricación de jabones y el cultivo de sus propios alimentos, siendo esta la medida más conocida por el público en general a raíz de las buenas cosechas que se han conseguido, además, por otra parte, dentro de las medidas aplicadas dentro del Plan Dignidad se necesita destacar el desarrollo de un programa de rehabilitación para adictos, el desarrollo de un programa de salud mental y el desarrollo de una comunidad con el Centro de Pre Egreso del Ex Comcar donde se preparará para regresar a la sociedad a los reclusos que están a punto de cumplir su condena mediante condiciones de vida similares a las del exterior.

Está claro que aún queda mucho por hacer pero el Ministerio del Interior ha demostrado su compromiso con la reinserción social y con la rehabilitación de quienes por lo general se les considera una causa perdida

Hasta la próxima

Tec. Facundo O. Ordeig

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Acerca de Facundo O. Ordeig 6 Articles
Estudios de Gestión Turística y Hotelera, de Gestión de Imagen Web y de Fundamentos Morales de la Política siendo éste un Diplomado de la Universidad de Yale 26 años e integrante del equipo de asesores de La 2004, Alianza Nacional