“El disparo me pasó a dos centímetros del pecho”

Bala: el disparo le pasó muy cerca; no apareció la Policía Científica. Foto: El País

El miércoles pasado, a la hora 19:25, el profesor Santiago Aldao estacionó su coche en San Marino y la rambla. Iba a entrenar a un grupo de triatlón. Mientras cerraba el vehículo y escondía la billetera debajo de la alfombra del coche, aparecieron dos sujetos en moto. Vestidos de negro y con los cascos puestos, le exigieron que entregara todo a punta de revólver.

“Fue poner un pie en la calle y llegó la moto. Uno se bajó y me cinchó de un brazo para robarme el reloj mientras me pedía la billetera a los gritos y revoleaba el arma en la cara. Con los nervios no sabía ni dónde la había dejado. Cuando la encontré y se la entregué, disparó hacia mi cuerpo. La bala me rozó el brazo”, contó el docente.

La trayectoria del proyectil atravesó el asiento donde estaba Aldao y tomó el asiento trasero, alcanzando la chapa del vehículo. “Con el tiro quedé aturdido, disparó desde muy cerca. Me tironeaba con la mano izquierda y disparó con la derecha. La bala me pasó a dos centímetros del pecho, sentí el calor de la pólvora”, contó.

No apareció la Policía Científica y el docente resolvió extraer la bala del interior del vehículo y guardarla.

Allí no terminó el asalto. Un hermano del docente venía en su auto mientras se producía el hecho y observó el episodio. Pensó en atropellar a los delincuentes con su vehículo. Le pidió a su señora que bajara del coche. “Cuando la moto avanza ven a mi hermano dentro del auto, el de atrás de la moto se baja y le toma el morral a mi cuñada. Ella cae al piso y yo le empecé a gritar. Le dio un culatazo y se fue. Ahí llegó la Policía. Por la radio policial dijeron que una moto había chocado en la calle San Nicolás. Eran ellos, ahí le robaron la bicicleta a un muchacho y desaparecieron”, contó la víctima.


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Fuente: El País

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