Echagüe: “Venían 15 años bailando el vals, ahora se pintan la cara para la guerra”

Jorge Echagüe

Clarito

Jorge Echagüe (48) dice que durante los años de mayor auge del pop latino, cuando llegó a meter 11 actuaciones en una misma noche con Nietos del Futuro, era un relojito: se subía a cantar y bailar, hacía delirar a las muchachas, pero al bajar las escaleras cambiaba el chip: sólo pensaba en cobrar la actuación y salir rápido para llegar lo más en hora posible al siguiente lugar donde los habían contratado. No había tiempo para descansar ni para detenerse a disfrutar de las cosas que vienen en el combo de la fama de sex symbol, o algo así. Él se tomaba el asunto con mucho profesionalismo.

Curiosa esta expresión porque Coco se define a sí mismo como un “atrevido profesional”, un tipo que no estudió nada, pero se le midió a un montón de cosas, todas vinculadas a la comunicación y manifestaciones artísticas. Ha sido actor, músico, conductor de un programa infantil, conductor de un magazine matutino, componente de un conjunto de carnaval, presentador del mismo carnaval y también presentador de TV de un programa de carnaval, claro. Y eso que tiene el berretín medio escondido de cantar tangos. Además, trabaja. No le hace asco a las 8 horas como vendedor y cara visible de una marca de impermeabilizantes. Por aquello de que hoy los medios te quieren y mañana la cámara apunta para otro lado.

El comunicador/actor/músico/vendedor reivindica la postura de la empresa Tenfield en un viejo episodio respecto a la murga Cayó la Cabra, e insiste en que aquello no fue censura porque el espectáculo -crítico con esa empresa- se emitió completo (a las 3 de la madrugada). Él no estuvo de acuerdo en que no le realizaran notas a integrantes de ese conjunto, pero dice que también entiende el malestar de la empresa, auspiciante de la fiesta popular del carnaval.

Sobre el carnaval 2020, y habiendo culminado la primera rueda, cree que ninguna murga o conjunto de parodistas se extralimitó, pero hoy ve una crudeza que no vio en los últimos años. “Venían 15 años bailando el vals de los 15, y ahora se pintan la cara para la guerra y rocanrol… Me parece que el rocanrol debería haber sucedido unos años antes. Y pegarle a muchas cosas que han pasado”, sostiene.

-¿Por qué Coco, Jorge?

-Por dos cosas. A los 15 días de nacer tuve congestión, y me pinchaban la mollerita porque ahí encontraban las venas, más que en el brazo. Eso dicen mis tíos, y tengo 17 tíos. Pero a su vez, todos mis primos tenían un apodo: el Toto, el Totó, el Tito, el Chicharra, y bueno, me tocó el Coco.

-Hace 11 años que trabajás en una empresa de impermeabilizantes. ¿No podés vivir de tu trabajo en los medios, la actuación y la música?

-Me lo preguntan todo el tiempo en la calle: “¿qué hacés acá? ¿No da la tele?” Primero, que todos tenemos el logo de made in Uruguay. Ojalá todo diera. En julio de este año voy a cumplir 12 años en Asfalkote Pennsylvania. Durante 10 años estuve tan metido en la música tropical o el pop latino, como lo quieran llamar, que no me permitía tener otra actividad. Yo siempre fui hiperactivo y siempre me gustó tener otra cosa. Incluso, cuando empecé en Sonora Palacio o incluso cuando arranqué en Nietos del Futuro trabajaba en una empresa de trofeos. Siempre tuve otras actividades. Desde el 98 hasta el 2008 fue tanta la locura de los grupos y las orquestas que recién en 2008 empecé en Asfalkote. Y en 2004 empecé acá en Pasión de carnaval y en Loco de vos en el 10. Cuando me pude hacer un hueco, me hace la propuesta la empresa y dije que sí.

Soy uno de los vendedores de la empresa. Soy una de las caras visibles con todos y cada uno de sus clientes. Visito todos los barrios de Montevideo. Si me hubieran propuesto estar en las oficinas, del otro lado del mostrador, por mi inquietud constante, no hubiera aceptado. Cuando acepté, les dije de probar, porque yo quería ver cómo me recibía la gente en la calle. Y está lo otro… Vos hoy estás en un medio y mañana no se sabe. Hoy sos la calentura de alguien, pero mañana se envenenó contigo, y para afuera.

-Has hecho carnaval, conducido programas infantiles y magazines en TV, has cantado y bailado en la música tropical, actuaste en teatro y cine. De todo eso, ¿qué es lo que más te llena el alma, lo que más disfrutás o has disfrutado hacer?

-A mí me llena la música y me llena la actuación. Lo otro vino como consecuencia de. Hoy estoy conduciendo un programa de mañana (Desayunos Informales en Teledoce), conduzco Pasión de Carnaval (en VTV), y los hago con gusto, pero no está entre las cosas que más me seducen. No muero por conducir un programa. Muero por jugar al entretenimiento. Y en la conducción siempre hago entretenimiento, entonces no me rechina. Pero me encanta la composición de personajes, contar historias, la actuación, y la música está latente… necesito volver todo el tiempo. Por eso volví a la música, que era algo que tenía guardado en mí y quería hacerlo.

-“Soy un atrevido profesional”, dijiste en nota con El País. ¿Por qué?

-Porque no tengo formación de nada. No estudié actuación, hago comunicación y no estudié esa carrera, ni hice un curso de locución, ni estudié música. Entonces, soy un atrevido profesional, porque la gente garpa una entrada para venirme a ver. Ahora, hay que atreverse en el mejor de los sentidos. Yo encontré esa frase porque me gusta atreverme, pero trato de hacerlo con el mayor profesionalismo posible.

-¿Y nunca pensaste en prepararte, en capacitarte, en alguna de esas facetas: canto, conducción, actuación, dirección escénica?

-Sí, muchas veces. Pero, ¿sabés qué pasó? Lo que te decía hoy: made in Uruguay y a veces estás corriendo la liebre. Entonces, yo sobre las tablas tuve que ir aprendiendo. Queda feo que yo lo diga, pero se ve que la herramienta es buena, porque he hecho un montón de cosas y siempre he salvado con buena nota. Ni regular ni excelente, ha sido buena. Me hubiera encantado estudiar, pero no he tenido tiempo.

“Muero por jugar al entretenimiento. Y en la conducción siempre hago entretenimiento, entonces no me rechina. Pero me encanta la composición de personajes, contar historias, la actuación, y la música está latente… necesito volver todo el tiempo”

Cuando Canal 10 me convocó para hacer un casting para una ficción, lo hice. Y no se sabía de qué se iba a tratar, ni que se iba a llamar como después se llamó y yo no sabía quiénes serían mis compañeros de elenco. Cuando terminé de hacer el casting, se levantó alguien en una mesa de 12 personas, un argentino, y se presenta como director integral de la ficción. Y me dice: “El personaje que yo necesito hace dos meses y medio que lo estoy buscando en Uruguay, nombrame al actor que quieras y yo ya le hice casting. No sé qué, pero vos tenés algo y vos lo tenés”. Me cita para otro día, para hacer otra escena, y ahí me enteré quién iba a ser la protagonista (Florencia Peña). Entonces, cuando me dice: “Quiero que seas el protagónico”, cabía en las generales de la ley aclararle que yo no había estudiado actuación. Y se lo dije: “Mirá que si vos me pedís tal cara de tal libro, yo no la estudié”. Y el loco me dice: “Mirá, lo que vos tenés no se encuentra en libros y no se aprende en un curso. Pero me encanta que me lo hayas dicho, porque ahora ya sé cómo trabajar contigo”. Y eso fue Porque te quiero así, en 2010.

-Llegaste a Desayunos Informales en 2017, para reemplazar a Alejandro Figueredo, pero hacía años que no conducías un programa de TV. ¿Sentías que te habían olvidado o no había un lugar en la tele para vos?

-Habíamos hecho un éxito impresionante como Loco de vos, con tele y teatro infantil también, durante siete años. Después de eso hice ficción con Porque te quiero así, y después no me llamaron nunca más… Yo sentía que algo pasaba y la cámara estaba mirando para otro lado. Y no sólo a mí me pasó, a muchísima gente le pasó eso, que la tele se olvida de vos. Por eso el resto de las actividades. Me pasó algo con Renzo, mi hijo, que hoy tiene 15. Tendría 6 años y me dice: “¿A dónde vas papá? ¿A Loco de vos, a Pasión de carnaval o a Asfalkote?”. Y yo me di cuenta sin querer el mensaje que le estaba dando: el padre puede ser el tipo que aparece en TV haciendo cualquier pelotudez, pero también es el tipo que sale, se pone el overol y arranca a laburar. Yo aprendí una frase: “Aquel que labura en lo que no ama, aunque lo haga todo el día, es un desocupado”. Y yo la utilizo, porque a mí me gusta salir a laburar para Asfalkote.

-En la segunda mañana se te nota muy cómodo, muy en tu salsa…

-Estábamos haciendo Me resbala, y el mismo director integral, un argentino (Gustavo Landívar) me dice que quería que yo estuviera en el formato de la nueva mañana. Yo le dije que no me veía. Lo pensé, y después le dije que no, que no me veía ahí. Al tiempo me volvió a insistir, y en ese momento, se iba Ale Figueredo a cubrir la Copa América Centenario y después un mes de vacaciones. Eran dos meses, entonces ahí me probé. Eso fue en 2016. En ese reemplazo puse toda la carne en el asador. Figueredo se volvió a ir como a los cinco meses, y me vuelven a llamar, por dos o tres semanas que él se tomaba. Hasta que en un momento me llaman y me dicen que Figueredo se iba a trabajar a Miami y era yo, no había plan B.

Y no fue tan sencillo… porque arranqué en el mismo lugar donde había surfeado y hecho olas, porque era un ratito, una suplencia, pero ahora pasaba a ser constante. Mi ingreso también se dio en un momento de cambios en el equipo. Hasta parecía que las miradas estaban sobre mí, como que yo hubiera sido el culpable de algunos cambios, y no me gustaba eso… Me enteré sobre la marcha de un montón de cosas y de decisiones de cada uno, porque a algunos les habían hecho una propuesta y dijeron que no. Pero bueno, los zapallos se acomodan en el camión. Hoy por hoy te puedo decir que es un gusto, a veces estoy muy cansado, podría pedirme el día y no lo hago. Hago lo que me gusta.

-Fuiste cantante de Sonora Palacio. ¿Qué tenían aquellas grandes orquestas de cumbia que marcaron época? ¿Eran mejores musicalmente que la plena de hoy?

-No sé si eran mejores… Eran guerreras, y súper convocantes. Yo debuté en el club Praga de Mercedes un día 30 de abril, previo al 1° de mayo: éramos Karibe y Palacio, y un dream team de los dos lados, y yo me bajo. De un lado, Ricardo Gaitán, Jorge “Peluca” Gabriel, Aldo Martínez y Ariel “Pinocho” Sosa en Sonora Palacio, y en Karibe eran Alex Stella, Miguel Cuffó, “Fata” Delgado, Yesty Prieto y Gerardo Nieto. Terminaba uno, la gente se daba vuelta en el mismo lugar, y mirabas a los otros. Pero se hacían covers de la gran mayoría de los temas, no eran temas propios. Entonces, yo te digo: me parece que eran más guerreras, y estaban más en el oído de la gente, pero toda la camada que vino después, con la composición de canciones, y logramos que nos escucharan, con la fusión con la murga y el candombe, y logramos a todas partes del mundo -“Mayonesa” se bailaba hasta en la China-… ¿Qué querés que te diga? ¿Cuál es lo mejor y lo peor? Yo viví las dos épocas y disfruté las dos.

-Precisamente, a principios de este siglo fuiste uno de los vocalistas e integrantes de Nietos del Futuro en tiempos del auge del pop latino. Con la perspectiva del tiempo, ¿cómo recordás esos años?

-Fue una época de mucho aprendizaje. Con Nietos del Futuro metimos 20.000 personas en el estadio Hernando Siles de La Paz, Bolivia. Yo pasaba 18 horas dado vuelta, me apunaba, y después cantaba. Metimos una Tribuna Olímpica en el Centenario, que desde el año 76 no se llenaba con grupos musicales. Y un año después la misma banda, los mismos integrantes, y las mismas canciones, pasamos a ser teloneros de Supermerk2 (Nde: banda de cumbia villera argentina). Esto nos lleva a lo que hablamos más temprano de la televisión: se nos apagó la luz o se cortó la cámara. Pero, ¿qué cambiamos en un año? Nada, pero cambió la movida.

“Mientras duró Nietos del Futuro fue una locura, no sabíamos cuándo íbamos a descansar. Actuamos de lunes a lunes, y había que aprovechar. Una noche metimos 11 actuaciones, empezando seis de la tarde y terminábamos a la mañana siguiente”

Pero mientras duró fue una locura, no teníamos vida, no sabíamos cuándo íbamos a descansar. Actuamos de lunes a lunes, y había que aprovechar el momento. Una noche metimos 11 actuaciones, empezando seis de la tarde y terminábamos a la mañana siguiente. En algunos lugares llegábamos a saludar, y metíamos cinco canciones nomás. La gente quería vernos y escuchar las cuatro o cinco canciones más importantes. Fue una locura.

-¿Te desbundaste? ¿Fue una época de excesos?

-Jamás, jamás. Nunca fumé un porro. Pero yo, además de ser el que cantaba, era el que cobraba, el que pagaba, el que arreglaba los utileros, el que apuraba para llegar en hora. Entonces, yo subía y cantaba con una sonrisa, pero me bajaba, me bloqueaba, e iba directo a cobrarle al dueño del lugar y apuraba para llegar en hora al siguiente show. Es más, nunca me ofrecieron droga, te lo juro.

-Eran íconos sexuales de las chiquilinas de la época… Gerardo Nieto me confesó que en su época, unos años antes, con Karibe con K, se sacaron todas las ganas y fantasías con las mujeres. ¿Y ustedes?

-Nunca un exceso. Y obviamente la noche te trae un montón de esas cosas. Pero yo era prolijo. Capaz que como los marineros, en algunos puertos teníamos una novia, pero creeme que fui prolijo. Te cuento una anécdota. Yo me estaba haciendo chequeos médicos antes de una operación, y la primera pregunta que te hacen los médicos es: “¿Fuma? ¿Alcohol? ¿Drogas?” Y yo no fumaba, ni tomaba alcohol ni drogas (hoy sí te tomo una cerveza o un whisky, en aquel momento no tomaba nada). Y como siempre decía lo mismo, al tercer especialista que me tocó, ni bien entró al consultorio y me saluda, le digo: “No fumo, no tomo y no me drogo” y me dice: “Pero qué vida al pedo que tenés”.

Yo no tomaba porque estaba muy concentrado en lo que hacía y era súper profesional. Yo no los dejaba mascar chicle cuando se subían al escenario, porque quedaba feo, o si iban a tomar algo, que tomaran en vaso de vidrio, para que se viera lo que estaban tomando. ¿Sabés cuál fue una de mis mayores satisfacciones? Cuatro años después que se bajó la banda, me llamaron un cumpleaños mío para saludarme y dos de ellos estaban juntos (que eran un poco los rebeldes), y me dicen: “¿Sabés qué te queríamos decir? Te queríamos agradecer, porque vos la tenías clara, y nosotros te hacíamos la guerra por una cosa o por otra, pero hoy nos damos cuenta que vos tenías las cosas claras”.

-En teatro, y también en alguna película como La despedida, has hecho comedia. ¿Te animarías a una obra dramática haciendo un papel más elaborado, o hasta tanto no llega tu atrevimiento?

-Sí, claro que me animo. Te digo más: yo tuve la fortuna de ganar un Florencio y considero que el personaje que hice era muy dramática. Yo hice ¿Y si te canto canciones de amor? de Dino Armas, con Vicky Rodríguez. Mi personaje era un gay, el de ella era una maestra. Era una tragicomedia que tenía mucho drama, mucha denuncia. Los tipos se iban a suicidar porque eran infelices en su vida, y eso era tres antes de Navidad. La historia contaba cómo planificaban el suicidio, y finalmente no se suicidan. Pero fue un personaje muy elaborado: tenía humor negro, drama, comedia, angustia y ternura. Pero me animaría a hacer obras de grandes dramaturgos, claro que sí.

-El año pasado volviste a la música. Sacaste el disco “Con los pies en la tierra”. ¿Necesitabas volver a sentirte cantante?

-Yo empecé recitando poesía en El tren de la noche en radio, en los años 90. Y siempre tuve la necesidad de saber si podía escribir canciones propias, contar una historia con sentimiento. En este disco son canciones mías, el 40 o 50% fueron canciones escritas hace muchos años atrás, pero formateadas a canción. Ahí estuvo la ayuda del “Diablo” Andrés Arnicho, que hizo toda la parte instrumental, el armado de la música, y yo le daba el derecho a cambiar alguna palabra, manteniendo el concepto.

-Con la canción “Volver a amar” queda claro que te sentís cómodo en baladas, antes te vimos en la música tropical. ¿Qué otros géneros te gustan y te animarías?

-Me gusta el tango, me gusta el tango. Cuando hay un karaoke, busco “Garganta con arena” o “Mano a mano”.

-En marzo de 2018 protagonizaste al aire un choque con tu compañero Marcel Keoroglian, porque vos dijiste que no había habido censura de Tenfield a la murga Cayó la Cabra, que en sus textos era muy crítica con la empresa, y Marcel te señaló que sí había censura si a esa murga la pasan a las 3 de la mañana y a sus integrantes no se los entrevista. ¿Seguís pensando igual?

-Sigo pensando igual. No fue censura, porque nosotros pasamos el espectáculo completo. Si eso fuera censura, entonces cuando otro conjunto por decisión de sus directores, no quieren hablar con nosotros, ¿entonces nos censuran a nosotros?

-Y sí…

-Pero no se sale a decir eso. Yo no lo tomo no querer hablar como una censura. Me parece que no hubo censura porque no le recortamos nada de lo que decía (Cayó la Cabra). Yo no estaba de acuerdo (en pasarlo a las tres de la mañana), pero tampoco soy el que toma la decisión. Y lo dije. Me pareció que no daba, porque… ¿viste cuándo sabés que 15 segundos en un espectáculo te puede traer más repercusiones? Eran 15 segundos que pasaban, y listo. Pero también por el otro lado, entiendo cuál fue la postura de la empresa, porque no deja de ser un auspiciante. Nosotros tenemos a Coca-Cola de auspiciante, y está la heladera con las botellas. Si Coca-Cola es auspiciante y yo digo al aire que la Pepsi es más rica… ¿Qué va a hacer Coca-Cola, que es auspiciante? Hay conjuntos que tienen como auspiciante a Coca-Cola, Canarias o lo que sea, y no le pegan a esos productos, ¿y por qué sí a Tenfield? Yo capaz que pensaba: “Seamos astutos y dejémosla pasar”. Pero quienes salimos al aire no somos los que definimos. Y la gran mayoría de las veces somos los que recibimos los palos.

“Me animaría a hacer obras de grandes dramaturgos… En música siempre tuve la necesidad de saber si podía escribir canciones propias, contar una historia con sentimiento. En este disco son canciones mías, el 40 o 50% fueron canciones escritas hace muchos años”

-¿Vos te sentiste siempre libre y cómodo trabajando en Pasión de Carnaval para Tenfield, o en algún momento recibiste alguna indicación que no te gustó?

-Siempre me sentí cómodo. Y en 17 años jamás recibí indicaciones de qué decir o qué no decir… Excepto lo que ya hablamos de Cayó la Cabra. En definitiva, más que las notas, lo que importa es el espectáculo. Y lo que pasó nunca nos condicionó a la hora de analizar el desempeño. El año que pasó eso con las cabras, Marcelo (Fernández) las tenía definiendo. En la penca de acá estaba 1 o 2.

-¿Tenés una o dos murgas favoritas? ¿O un conjunto de parodistas preferido?

-No, no tengo. A mí me gusta la sorpresa. Hoy (el día de la entrevista) vienen unos parodistas que a mí me encantan: Aristophanes. Me gusta la forma que tienen de parodiar. Me gustaron el primer día y siguieron en esa línea. Después, hay un conjunto en el que yo salí, que es Zíngaros (salí en el 96-97), y yo no lo puedo enfrentar a Pinocho (Sosa) y decirle en la cara el año que está mal y no está para ganar, porque no te entiende, y te entiende sólo el año que le decís que está para ganar. Yo a los 22 o 23 años, bajé saliendo cuarto y pensaba que estaba para ganar. Y me decías algo y te quería pelear. Hoy entiendo la fiesta desde otro lugar. Ya pasé por todo: pasé por ser abonado y no estar en ningún conjunto, pasé de estar arriba con los conjuntos, pasé por estar acá presentando los conjuntos. Un año me cuestionaron porque yo presentaba de una forma a un conjunto y de otra forma a otro, y yo los presentaba a todos iguales. ¿Sabés cuál es la diferencia? Que los conjuntos que tenían hinchada, vos decías el nombre del conjunto y se venían 5.000 personas abajo.

-Marcelo Fernández y Yessy López son quienes hacen de comentaristas, analizan y desmenuzan cada actuación día a día. ¿A vos qué te llena el ojo de una murga?

-El texto. Te lo defino de esta forma: Agarrate Catalina nos tenía acostumbrados a una forma de espectáculo. Yo creo que a partir de “El Viaje”, en 2008, yo estaba sentado en el Teatro de Verano, terminó, y pensé: “¿Qué es esto?” Porque nos cambió el rollo. La vuelvo a ver en la tele, y pensé: “¡Qué es esto!”. Y la vi que estaba en otro nivel, en otro casillero, y muy superior a lo que yo esperaba. Pero en ese primer momento mi percepción fue: ¿qué es esto? Me sorprendió. Lo que me llena el ojo es lo que dice. Claro, si la murga canta muy mal, te saca un poco del eje… Pero cuando me dicen: “¡cómo canta esta murga!”, yo digo: Vamos a darle a todas el himno nacional para que canten y la que lo cante mejor, gana. No es así.

-¿Han recibido presiones o algún apriete de algún conjunto, por algún comentario realizado al aire?

-Jamás. Y todavía me acuerdo de una frase del primer año (fines de 2004 para el carnaval del 2005): terminamos en el estadio Centenario con todos los primeros premios, y se llevó hasta el telón del Teatro de Verano. Me llevaron para que ahí también fuera maestro de ceremonias. Me encuentro con el Flaco (Raúl) Castro, y me dice: “Te quiero felicitar por la ecuanimidad que tuviste a la hora de presentar cada uno de los conjuntos”. Y habían conjuntos donde yo había salido, como Zíngaros y Magazine. Bueno, en realidad… está la vez que te conté que me cuestionaron porque a un conjunto lo presentaba más arriba que a otro, pero esa vez tomé el toro por las guampas. Encaré al que me dijo eso, antes de presentar, y cuando terminé lo fui a buscar. Y le dije: “¿Sabés cuál es el problema? Que cuando yo presento tu conjunto y grito tu nombre, hay 40 que gritan. Y cuando yo digo otros nombres, hay 5.000 que gritan. Entonces, el problema no soy yo, sos vos”, y me fui. “No, pará Coquito…”, me dice. Pero había quedado enhebrado.

-Este año se han escuchado murgas muy duras con la coalición multicolor que ganó las elecciones, algunas vislumbran un quinquenio apocalíptico o llaman a resistir. ¿Está bien que lo hagan porque es arte y específicamente es carnaval, o crees que a algunas se les fue la mano?

-No vi nada que se haya pasado para el otro lado. Quizás lo que se reclama es que hace algunos años atrás no estaban tan crudos como ahora. Entonces, esta dureza que tienen hoy deberían haberla tenido años atrás (con gobiernos frentistas). Venían 15 años bailando el vals de los 15, y ahora se pintan la cara para la guerra y rocanrol… Me parece que el rocanrol debería haber sucedido unos años antes. Y pegarle a muchas cosas que han pasado.

-Vos bromeaste con ser candidato en Desayunos Informales, una suerte de personaje que se candidateaba. ¿Seguiste con atención la campaña electoral? ¿Te interesa la política?

-No, no me interesa la política. Yo creo que para cualquier cosa, y así lo pienso para mi familia y mi vida, pero también para la política es tener gusto y criterio. Y hay cosas que ves en la calle, que decís: “Pero esto es de sentido común”. Te pongo un ejemplo, cómo tenemos a la ciudad, o esto de los últimos tiempos que no sabés por dónde agarrar. Yo tenía que ir para Manga y tenía Instrucciones cortada, San Martín cortada… Y creo que es sentido común. Es un tema municipal, pero la Intendencia la dirigen políticos. Eso lo tomo como un ejemplo: ¿no podés empezar algo y terminarlo?

“Hay conjuntos que tienen como auspiciante a Coca o Canarias y no le pegan a esos productos, ¿y por qué sí a Tenfield? Yo pensaba: ‘Seamos astutos y dejémosla pasar’. Pero quienes salimos al aire no somos los que definimos. Y somos los que recibimos los palos”

A mí me propusieron formar parte de un partido, pero no me interesa. No me veo. Si a mí me gusta, le doy. Yo voté toda mi vida al Frente. Creo que hay cosas que se han hecho muy bien, y hay otras que no están tan bien. Te cuento: tuve la posibilidad de ir con mi familia de paseo a Disney. Fui pensando que se iban a divertir los niños, pero disfruté como loco, y cuando volví a Montevideo pensé: “cuán lejos estamos”.

-¿Le tenés fe al nuevo gobierno?

-Ahora ya está… hay que ponerle una ficha. Ojalá que sí, que funcione.

-Con tantos kioscos, y tanto desafío que has asumido, ¿hay algún reto pendiente?

-Era tener un disco propio, la música. Es mi primer disco solista, de baladas pop-rock, que es lo que me gusta. Y con mis canciones, mis letras. Son más de escuchar el contenido que “mover las patas”. Me han propuesto: ¿por qué no vuelven los Nietos? No, no… es una etapa cumplida. Lo mismo me pasó con los programas infantiles, o con subirme al Teatro de Verano. Ya está.

“Se reclama que hace algunos años atrás no estaban tan crudos como ahora. Esta dureza deberían haberla tenido años atrás (con gobiernos frentistas). Venían 15 años bailando el vals de los 15, y ahora se pintan la cara para la guerra y rocanrol… Debería haber sucedido antes”

-¿Sos feliz?

-Trabajo para eso, trabajo en el intento de serlo, día a día.

Fuente: Montevideo Portal

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