Denuncian que pacientes judiciales generan caos en Portal Amarillo

Funcionarios de Salud Pública alertan que desvirtúan los objetivos de un centro que carece de guardias u otras medidas de seguridad.



Una delegación de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) concurrió hace pocos días al Parlamento para plantear una situación relacionada con los pacientes judiciales en los centros de salud mental estatales.

La denuncia elevada ante la Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados estuvo enfocada específicamente en los severos inconvenientes que atraviesa Portal Amarillo, el centro de referencia nacional en la atención en todo lo vinculado a adicciones.

“No está en condiciones de seguir siendo un hospital donde se desintoxica al paciente, al drogadicto”, advirtió a los legisladores una de las funcionarias, Gabriela García.

La razón, explicó, es sencilla. Se trata de un centro ideado como de “puertas abiertas”, en los que el interno puede entrar o salir de acuerdo a su voluntad.


Y, si bien desde sus inicios desde 2006 el portal ha trabajado con este tipo de personas, desde hace un tiempo el perfil viene cambiando.

Es que, con el nuevo Código del Proceso Penal, se les levanta la pena y se los manda a terminar su condena a la institución, con fecha de ingreso y salida determinada por un juez.

“No tiene nada que ver con el trabajo de la institución, ni con el objetivo para el que fue creada, ni con los que estamos preparados para hacer”, sostuvo. “No tenemos ni la estructura edilicia para sostener esto”.

Según García, los judiciales ya suponen la tercera parte de los pacientes del portal.

La funcionaria relató que, aún en los ratos de esparcimiento en el patio, estas personas se diferencian hasta por la forma de caminar. “No tenemos eventuales, no tenemos guardia blanca, como puede haber en el Hospital Vilardebó”, dijo García. “·Tenemos una empresa tercerizada con guardias, que son dos o tres en el mejor de los momentos”, afirmó.



García invitó directamente a los diputados a vistar el portal y hacer aportes respecto a qué acciones se pueden tomar.

“Ante una negativa, cometemos desacato”, sostuvo. “Ante la nota de un juez que indica que una persona será conducida, hay que acatar. A las diez de la noche el juez dice que va a entrar y tiene que entrar”, señaló.

La funcionaria planteó a su vez, las dificultades operativas que la situación provoca.

“El tema de los ingresos y egresos es muy dinámico. No es como una operación, que te operás el lunes y el martes te dan de alta”, afirmó. “Tenemos una lista de espera enorme de nuestros pacientes, los que no son judiciales, pero las camas están ocupadas con este perfil”, expresó.

Por otro lado, el objetivo residencial ‑desde el origen de la institución‑ es pura y exclusivamente la desintoxicación, con veinte o treinta días de promedio. Todo se juega en la parte más ambulatoria. En la parte de la policlínica tenemos mil pacientes, con unas doce mil consultas anuales; es muchísimo más que las treinta y cinco camas. Está bueno hacer esa salvedad para demostrar cómo es la estructura del centro y su infraestructura edilicia.




Según los funcionarios, el local cuenta con 35 camas. No cuenta con alas separadas como las de un hospital, sino que “todo fluye y convive dentro: los mismos grupos, los mismos técnicos, los mismos psicólogos, la misma hora de almorzar los adultos con los menores, algo que nos parece de mucha gravedad”, dijo García.

El objetivo del centro, en los papeles, es pura y exclusivamente de desintoxicación, con estadías de veinte o treinta días en promedio. Por lo tanto, todo se juega en la parte ambulatoria.




Portal Amarillo cuenta con unos 1000 pacientes, con unas 12 mil consultas anuales. “Es muchísimo más que 35 camas”, remarco la funcionaria.

García alertó a su vez de que el centro, como local “de puertas abiertas”, carece de “guardia blanca” ni personal capacitado para manejar este tipo de situaciones. “Además, tenemos menores. Se trata de un hospital sin rejas ni seguridad”, sostuvo.

¿Dejar que los maten?

A través de la comisión, la Federación exigió que las autoridades definan si el rumbo del Portal Amarillo cambió. “Si ese el objetivo, que lo digan”, dijo García. “No vamos a estar en contra, pero sí vamos a pedir seguridad ante todo. Para el barrio, para el otro usuario y para nuestros propios compañeros”.

Según los trabajadores, el Portal Amarillo ya no puede seguir albergando pacientes con este perfil. “Se sientan en una mesa, marcan y dicen: ‘este es mi espacio’. Y muchos menos conviviendo con menores”.

Una situación, afirmaron, caótica tanto para los funcionarios como para el resto de los pacientes del centro.

La Federación adelantó que, de aquí en más, ante cualquier inconveniente con los judicializados el sindicato decidirá el retiro del personal.

“¿Dejamos que maten a un compañero?”, fue la frase que dejó García, a modo de conclusión.

Fuente: Ecos Uy

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