Denuncian nuevos desalojos en Casavalle por parte de narcos

Guardia Republicana

Las bandas de narcotraficantes que operan en la cuenca del Casavalle continúan expulsando de sus hogares a algunas familias de la zona, ya sea por la fuerza, o por voluntad de las víctimas que no ven de qué otro modo –que no sea mudándose– pueden eludir los robos y las amenazas.




“El proceso continúa”, lamentó a El Observador Luis Mayobre, director de la Centro Educativo Buena Vida, una ONG que además gestiona un Centro de Atención a la Infancia y un club de niños en la calle Rodolfo Almeida Pintos, de ese barrio. “Hoy nos enteramos de otra familia que decidió irse para La Paz en donde compraron un terreno, cansada de que la robaran y apuntaran con las armas”, contó. Y dos semanas atrás, otras tres familias le avisaron que los delincuentes las habían echado de sus casas.

“No es algo que vaya a detenerse por más intervenciones que haya: los homicidios siguen ocurriendo y el sábado hubo un tiroteo muy fuerte. Las familias están muy asustadas”, agregó.

Los desalojos habían sido detectados por la Fiscalía en 2017, cuando se recibió la denuncia de que al menos 110 familias habían sido expulsadas en el correr del año, en el marco de las disputas por el territorio que llevan adelante los grupos criminales de los Chingas y los Camala.

El Ministerio del Interior desplegó el 20 de diciembre un megaoperativo en el que utilizó 600 policías y realizó 68 allanamientos, y que permitió la desarticulación de la banda en parte. Gracias a las detenciones, tres meses después el fiscal de Delitos Económicos, Enrique Rodríguez, condenó a ocho integrantes de esta banda por el delito de extorsión, aunque la Justicia solo envió a uno a prisión; a los demás les aplicó medidas sustitutivas a la cárcel.

Desde entonces hasta la fecha, la cartera desplegó otros dos operativos que dejaron como saldo decenas de allanamientos, incautaciones de armas y drogas y más detenidos. Pero pretender que las investigaciones y condenas puedan terminar con el problema es un absurdo, según dijo el fiscal Rodríguez. “Ojalá sucediera, pero nunca es algo que se pueda cortar de raíz. Nadie puede dar a garantía de que estas cosas dejen de ocurrir, y la prueba está: se detienen a unos, pero enseguida aparecen otros”, afirmó.



Lo mismo había señalado en febrero el director Nacional de Policía, Mario Layera, entrevistado por VTV a propósito de nuevos testimonios que continuaban denunciando los atropellos. “Vamos a continuar haciendo nuestra parte y asesorando a los demás organismos del Estado en este tema, pero si queremos una respuesta real en esos lugares hay que adoptar medidas reales y no solo centrarnos en la acción policía”, declaró.

Culpa de la “informalidad”
Consultada por este tema, la alcaldesa de Casavalle, Sandra Nedov, dijo que no ha escuchado nuevos reclamos vecinales sobre este asunto. Y según sus palabras, la responsabilidad de los desalojos radica en parte en la “informalidad” en la que las víctimas tienen sus viviendas, ya que no cuentan con la documentación necesaria que compruebe que son propietarios o inquilinos de las casas. “Si rascás un poquito, no es a cualquier gente que sacan: si tenés la documentación que prueba que la casa es tuya, nadie te va a sacar. El problema es que hay mucha irregularidad, y muchas compras informales…”, dijo.

Mayobre tildó esas apreciaciones de “estupidez”, y agregó que “ella sabe” que la Intendencia de Montevideo “comenzó hace años” la regularización del barrio, pero que “aún faltan muchas partes”.




De cualquier modo, Nedov propone como solución el desarrollo de “políticas interinstitucionales” que apunten al mejoramiento infraestructural del barrio, con independencia del combate a la delincuencia. Este trabajo debe hacerse en paralelo, según cree, con el que lleva adelante el Municipio D junto al Ministerio de Desarrollo Sociales (Mides), en el cual se planifican talleres y actividades para los jóvenes desocupados. Respecto a esto último, destacó que el objetivo es que las personas puedan “insertarse en el estudio”, así como prepararse para el trabajo, oportunidades de capacitación que suelen tener lugar durante las vacaciones, contó.

Fuente: El Observador

 

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