Demanda millonaria por militar muerto de malaria

Militares

Los Peña son casi una institución en el Ejército uruguayo. Tres generaciones de esa familia revistieron en filas castrenses. Los Peña participaron en misiones de Paz de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo y Afganistán.

En el Congo, la malaria es la principal causa de muerte: 200.000 habitantes por año.

Los médicos cuando van a una misión de paz saben cuáles son las enfermedades riesgosas de cada país. Sin embargo, el test de malaria se le realizó al joven soldado Marcelo Peña al tercer día del comienzo de los síntomas, lo que selló su suerte.

Peña falleció el 28 de diciembre de 2015 en el Congo.

El 28 de noviembre pasado, la viuda, hijos, hermanos y padres del militar, entablaron una demanda contra el Ministerio de Defensa por un total de US$ 1.250.000 reclamando daño moral y otros perjuicios.

Entienden que el médico del Ejército que atendió a Peña incurrió en “error de diagnóstico” y culpa “médica gruesa”. Por lo tanto, expresan, el Estado debe reparar las consecuencias dañosas de esa actuación.

Servicio a la patria.
Oriundo de Paso de los Toros, Marcelo Peña perteneció al Ejército Nacional desde la adolescencia. Concurrió a la Misión de Paz de las Naciones Unidas de Estabilización en la República Democrática del Congo, denominada “Monusco” (siglas en inglés). Era su tercera misión.

La demanda, redactada por el abogado penalista Nicolás Pereyra señala que como la malaria es una enfermedad endémica en el Congo, era obvio que el médico que trató al soldado Peña debía tener en cuenta ese dato en sus diagnósticos.

El profesional era muy joven e inexperiente (26 años en ese momento). Solo llevaba dos años de ejercicio como doctor en Medicina.

Un manual elaborado por el Ministerio de Defensa, entregado a todos los soldados desplegados en el Congo, señala: “La malaria, las infecciones intestinales, las enfermedades de transmisión sexual (incluido el VIH-Sida) y los accidentes automovilísticos son los principales riesgos”.

En el escrito, los Peña sostienen: “Nuestra familia es de tradición militar (servimos a la patria y al Ejército Nacional). Los comparecientes (demandantes) Servando Heber Peña Rodríguez y Servando Rubén Peña Pellejero, han participado en despliegues previos del Ejército en misiones de Paz”.

Los hechos que desencadenaron la muerte del soldado Peña comenzaron el 19 de diciembre de 2015 en Villa Pinga (Congo). Ese día, el militar consultó al médico con síntomas de malestar general, dolor lumbar, vómitos y fiebre de hasta 38,9°.

Según la demanda, el médico del Ejército lo trató con analgésicos y medicación para vómitos y malestar: Tramadol, Dicloflex y Diazepam.

Al día siguiente, Peña retornó al consultorio médico. En ese control, el soldado le relató al profesional que tenía orina oscura desde hacía tres días.

El 21 de diciembre de 2015, Peña tampoco tuvo fiebre. Sin embargo, siguió con las molestias lumbares que sufría desde días anteriores.

Recién el 22 de diciembre se le realizó a Peña un test de malaria, en dos oportunidades. A partir de ese momento se lo comenzó a tratar por esa dolencia. Se le suministró artemether/lumefantrine vía oral y dipirona para la fiebre.

Fue trasladado en avión a la ciudad de Goma. Lo internaron en el nivel 3. Los exámenes paraclínicos muestran insuficiencia renal severa y plaquetopenia. Ambos constituyen signos de gravedad. En la mañana del 24 de diciembre de 2015, Peña fue trasladado al centro de Kinshasa donde falleció “obviamente” por causa de malaria, señala la demanda.

Se enteraron 4 días después
El Ministerio de Defensa comunicó a los familiares la muerte de Marcelo Peña cuatro días después de que esta ocurriese, según expresa la demanda a la que accedió El País. “Ello nos dejó emocionalmente devastados, dejó cinco hijos sin padre, una esposa sin esposo, dos padres sin un hijo y un hermano sin un hermano, destrozando nuestra familia. Ya nada será igual”, señala. Y agrega que, como familiares de Marcelo, siempre sospecharon que su muerte fue producto de una malaria no diagnosticada a tiempo por error. Por ello, luego del duelo, contrataron a un abogado para conocer la verdad.

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Fuente: El País

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