Crítica a la sociedad contemporánea

Sociedad
Es momento de decir ciertas cosas sobre el desinterés en la cultura, sobre la pérdida del sentido común, sobre el abuso sexual, sobre la innecesaria mezcla entre política y religión.

Por Facundo Olivera Ordeig

Facundo Olivera Ordeig
Tec. en Gestión Turística y Hotelera. Dirigente de @CimarronesPN. Lista 66. Congesal Nacional (s) por la Juventud del Partido Nacional. Síguelo en Twitter

Estas palabras no deberían siquiera escribirse pues parten del sentido común, pero no puedo dejar de asombrarme con lo que se escucha en las calles, con lo que se lee en redes sociales, con lo que se ve en las noticias, pareciese que cada día que pasa, el pensamiento de una parte importante de nuestra sociedad se atrofia, siento miedo, siento asco, siento que si no cambiamos el rumbo, nuestra sociedad irá de mal en peor, pero sin importar el gobierno, porque en este caso, parafraseando al General José Gervasio Artigas, nada podemos esperar sino es de nosotros mismos.

Nos encontramos en un momento donde la información, el conocimiento, el arte, la literatura, la filosofía, entre otras, se encuentran a un clic de distancia, pero a pesar de esto, a pesar de que han sido cientos de miles de personas que se han dejado la vida por el derecho a que cada uno de nosotros pudiésemos acceder a ellas, haciendo a la cultura un bien del pueblo, no de las élites, como sociedad, a pesar de esto, a pesar de decir que buscamos mejorar, nos seguimos alejando de éstas, nos seguimos acercando a un oscurantismo auto impuesto. Te invito, o mejor dicho, te ruego que busques un libro de algún autor que no conozcas, o el de un pensador griego, alemán o francés, ¿por qué no un manual que te permita aprender algo nuevo o un estudio científico sobre cómo mejorar nuestra relación con el medio ambiente?. Todo esto, se encuentra a un clic de distancia, solo necesitas interesarte por ello.

Esto es solo el principio pues aún debo hablar de otros dos asuntos, como he dicho, de sentido común, estos serán los más polémicos por la carga política que se le ha dado en los últimos tiempos, no solo en nuestro país, sino en el mundo.

En primer lugar se debe comprender lo siguiente sobre el abuso sexual, quien culpe a una víctima no es más que un lisiado conceptual, alguien que merece el repudio de cada uno de nosotros, algo que no se necesita explicar ni argumentar, pero quienes afirman que “no importa” si una persona se encuentra alcoholizada, drogada, en un descampado por la noche o rodeada por completos desconocidos, esta en un error de las mismas características, no lo justifica, nada lo hace, pero sí importa pues estos comprenden los denominados factores de riesgos pues colocan a la posible víctima en una situación de desventaja táctica aún mayor, lo que no es para nada es justo, para nada debería de importar, pero lamentablemente lo hace, pues a medida que las antes mencionadas se acumulan, las probabilidades aumentan, debemos ser conscientes de que nos encontramos en una sociedad cada día más oscura, más violenta, más perversa, naturalmente la culpa es de quien viola o quien abusa, pero todo influye. No debería ser así, pero lo es, así que por favor, dejemos de esparcir falacias, dejemos el pensamiento inocente, maduremos, o sigamos rumbo a un abismo.

Les pregunto, si me acercase con una bandera de mi partido a la espalda y con papeletas de Vivir Sin Miedo a una manifestación de los seguidores de Irma Leites ¿no sería lógico, esperable, o previsible que las probabilidades de una agresión aumenten?. Esto no justifica que me caigan a golpes, esto no me hace culpable de lo que me sucedió, pero claro que importa.

Lo siguiente no será menos polémico, por el contrario, es probable que sean más personas las que se molesten conmigo por estas palabras que por las anteriores, en parte me hace gracia, pero en parte también me entristece por la antinomia que se genera.

En estos últimos días se ha estado hablando sobre el vínculo tanto político como religioso de Verónica Alonso con una determinada iglesia evangelista, pero aunque lo condeno, pues la religión no debe ser parte del Estado, ni del Gobierno, este es un problema que se extiende debido a que son gran cantidad los ciudadanos que piensan que sí deben ir de la mano, algo que no solo es inconstitucional, lo que de por sí debiese de ser suficiente para que no suceda, sino que a lo largo de la historia ha generado incontables problemas pues se anteponen las creencias a la gestión, pero antes de continuar es necesario aclarar que esto no se trata de un problema con una determinada religión, se puede ser cristiano, católico, evangélico, judío, musulmán, africanista o pagano por el simple hecho de que cada quien es libre de profesar la fé que deseé, y esto sin duda puede influir en las políticas que se presentan o se apoyan pues se trata de la conciencia de cada uno, pero no por esto se puede obligar al resto de ciudadanos a convivir bajo sus preceptos, razón por la cual siempre defenderé la laicidad.

Pensemos en lo siguiente, en nuestro país la discusión se origina con una “rama” del cristianismo, por lo que a pesar de condenarse, muchos optan por callar, pero de tratarse de una rama del Islam, del Africanismo o del Paganismo, seamos honestos, la historia sería otra, pues las mismas, desgraciadamente cuentan con mala fama, no por las creencias, sino por las pésimas interpretaciones que lisiados conceptuales han hecho a lo largo de la historia e incluso en nuestro tiempo. Si no te gustaría vivir bajo los preceptos de algunas de estas, no quieras obligar a quienes no quieren vivir bajo los preceptos de tu fé.

En caso de que no me odies, te digo hasta la próxima, en caso contrario, no lo lamento, pero desearía que fuese distinto.

Tec. Facundo O. Ordeig

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