Cecilia intentó subir a un ómnibus y ahora lucha por salvar su pierna

Se tomó un coche de la línea 103 a la salida del trabajo. El chofer no la vio, la arrastró y una rueda le pasó por encima de su pierna.



Miércoles, 2 de mayo, hora 18.45. Cecilia sale de su trabajo y espera el ómnibus en la parada más cercana para regresar a casa, donde la espera su marido y dos hijas pequeñas. Apenas 15 minutos pasaron, utilizados para fumar un cigarro y mandar algún mensaje, cuando ve venir un coche de la línea 103 de Cutcsa. Era un día más. Normal como cualquier otro. Hasta que se dispone a subir.

Lunes, 14 de mayo, hora 14. Cecilia ya pasó cinco veces por el quirófano y continúa internada en la Médica Uruguaya. Le pide por favor a su marido que llame a los médicos. Necesita calmantes porque el dolor es insoportable. La única forma que tiene de poder dormir es cuando le aplican morfina. Pero no se cae, aguanta estoica.

Cecilia Guerra trabaja en Zonamérica y ese día, cuando intentó subirse al ómnibus, la vida le cambió para siempre.

“Veo venir el 103 y siempre en esa parada se junta mucha gente que sale de trabajar. El ómnibus venía vacío, los dejo pasar y quedé última para subir. Pasa un hombre delante de mí y subo, pero veo que el chofer no me ve. Cuando apoyo el pie siento que se cierra la puerta y ahí empiezo a golpear el vidrio de la desesperación. El tipo nunca me miró y yo escuchaba los gritos de la gente desde adentro. Cuando perdí el equilibrio y me caí al piso se abrió la puerta, pero la rueda me pasó por encima de la pierna”, cuenta Cecilia Guerra a ECOS.

A pocos metros, su compañero Damián Pereira también emprendía el regreso a casa. “Al llegar, Cecilia me dice que el ómnibus no esperó a que subiera, que le trancó una pierna con la puerta y arrancó”, cuenta.


El coche pasó por encima de la pierna de Cecilia, le arremangó la piel y le destrozó los músculos, pero no pudo quebrarla.

“Me quedé tirada y había un griterío bárbaro, pero estaba enceguecida por el dolor. Lo único que recuerdo es que un señor me agarró de la mano, me pedía que me tranquilizara y me sacó el teléfono de la mochila para que pudiera discar un número”, agrega Cecilia, desde su habitación de la sociedad médica.

Luis Medeiros, su esposo, llegó a la escena corriendo tras dejar a sus hijos en la casa de su madre. Fue puro instinto, empezó a correr y correr, y no paró hasta que un vecino lo encontró de camino y lo alcanzó en una moto. Hoy custodia a su esposa en el hospital y la mantiene animada.

“La está llevando a base a calmantes y morfina, que es cuando puede dormir. Después está todo el tiempo lúcida pero con un dolor impresionante. La pierna estaba muy comprometida pero se salvó y ahora empiezan con los injertos. Quedó colgando de su pierna derecha y el ómnibus la llevó así como cinco metros”, afirma Luis.

Según sus relatos, esos cinco metros fueron eternos. “Perdió músculos, la pantorilla y no siente algunos dedos porque están muy inflamados. Fracturas no tuvo ninguna, le sacaron dos placas y tampoco se ven fisuras. Arremangó todo el hueso, los músculos y la piel. Le dejó el hueso pelado”, sostiene el marido.



Luis dice que la denuncia policial que se elevó la hizo Policía Caminera y que en el lugar había un inspector de Cutcsa. Según su testimonio, en la denuncia consta que el coche tenía un chofer-cobrador, pero ellos afirman que había una guarda mujer en el vehículo.

“Al hospital nunca vino nadie. Ni la gente de Cutcsa, ni la Policía, ni la Caminera. Nadie”, dice resignado, aunque luego cuenta la anécdota del día de la madre.

El domingo, sus hijas le preguntaron al padre donde estaba su mamá y que querían saludarla. Luis lo dudó, no quería decirles la verdad, pero las llevó ocultando los detalles.

“Fue una alegría tremenda verlas y me hace muy bien al ánimo para la recuperación”, afirma Cecilia.

Por otra parte, la empresa donde trabaja la joven le dio una buena noticia. La contactaron con una abogada, le dieron información y le dijeron que le iban a pagar como si estuviera trabajando.

“Ella es operaria y nos enteramos de lo que pasó a través de sus compañeros. Hace un año y medio que trabaja con nosotros y es una chica fantástica. Vamos a pagarle la diferencia entre el salario a percibir y lo que corresponde por el subsidio a la enfermedad”, dice Douglas Ferrari, el gerente de la empresa que la emplea.

Damián y sus compañeros de trabajo le organizan una colecta y varias empresas se sumaron a la iniciativa para apoyarla en su recuperación.




Cecilia ya entró al quirófano cinco veces pero aún así es optimista. “La recuperación será muy lenta porque una parte del músculo se murió. El miércoles tengo programado un injerto de piel pero depende de los valores de la anemia. Me dijeron que no voy a tener la pierna al 100% pero en el estado que estaba, para amputar, todo esto es ganancia. Por mi trabajo necesito de toda la fuerza de mi cuerpo, pero yo voy a salir adelante con o sin pierna”.

Trabajadora, madre, esposa y estudiante, Cecilia quiere ir hasta las últimas consecuencias. “No voy a permitir que se salgan con la suya. Conozco choferes y guardas y sé que tienen una carga horaria horrible de trabajo pero no voy a permitir que se salgan con la suya. Esta persona (el chofer que la atropelló) no puede manejar más. Yo soy joven y voy a seguir adelante, pero si agarra a un niño o a una persona mayor les arruina la vida”.

ECOS intentó comunicarse en varias ocasiones con el directorio de Cutcsa pero no obtuvo respuesta para evacuar las consultas.

Fuente: Ecos Uy

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