Ancap compra cemento a la competencia debido a que tiene el horno parado hace dos meses

Hace dos meses que el horno de la planta de cemento de Ancap, ubicada en Minas, no está funcionando y no puede producir. El directorio del ente responsabiliza de esta situación al sindicato, que decidió no operar más el horno hasta que no ingrese nuevo personal a la planta. Desde la Federación de Funcionarios de Ancap, sin embargo, aseguran que el ente no honró un acuerdo que data del 2016 y tildaron de falsa la información de que el horno haya estado parado todo este tiempo por decisiones sindicales.




El director nacionalista de Ancap, Diego Labat, dijo al diario El País que se había llegado a un pre-acuerdo con la Federación Ancap para solucionar el diferendo pero los trabajadores de la planta de Minas lo rechazaron, un punto en el que los trabajadores tampoco concuerdan.

Como resultado de estas diferencias, Ancap le está comprando cemento a su competencia privada desde mediados de marzo para cumplir con sus clientes, aunque en la transacción no gane dinero e incluso lo pierda. Es decir, el ente no produce para vender sino que le compra el producto a sus competidores, como Cementos Artigas, y se lo entrega a sus clientes, que podrían comprarlo directamente a estas otras empresas.

Si bien Labat dijo a El País que el ente todavía no está comprando a la competencia, tanto el sindicato como fuentes del sector aseguraron a Montevideo Portal que esta situación se da al menos desde hace tres semanas. “Están comprando a la competencia desde antes de dar quiebre de stock”, dijo a Montevideo Portal Martín Villamil, integrante de Fancap Minas.

El trabajador agregó que es falso decir que el horno no funciona desde hace dos meses por decisión sindical. Asegura que en primera instancia se cerró por una parada técnica programada, ocasión en que se aprovechó para hacer reparaciones. El sindicato luego decidió no reabrir a causa de un conflicto que se arrastra desde el 2016.



“Nosotros desde el 2016 tenemos un acuerdo firmado entre Ancap, el sindicato y el Ministerio de Trabajo que Ancap no cumplió”, dijo Villamil. El acuerdo preveía que ingresara personal externo para la industria del cemento.

Como solución temporal, se firmó un convenio que permitió el pasaje de personal de algunas áreas que “podían sacrificarse un poco” hacia otros sectores que necesitaban más apoyo.
El fin “era dar tiempo a la administración para que pudiera hacer los llamados externos”, dijo Villamil, que aclaró que Ancap también se comprometía a solucionar otros asuntos de logística.

“Pasó 2016, 2017, se siguió postergando, y las necesidades seguían siendo las mismas. Ahora se agravó porque se jubiló más gente”, dio el integrante de Fancap, que explicó que pese a la realización de horas extra por parte de los funcionarios “hubo un momento en que no se podía seguir”.

Este año, la asamblea de Fancap volvió a reunirse para tratar el acuerdo original -luego de que venciera el convenio temporal- y decidió “exigir algunas cosas más”, como el tema del personal. Según Villamil, el ente quiere reducir el plantel de trabajadores “ancapeanos” para realizar más tercerizaciones, que “no se embarazan ni se enferman”, ironizó.

Historia de un acuerdo

Según el sindicato, cuando llegó la hora de volver a encender el horno de Minas, el directorio quiso “modificar las funciones de algunos trabajadores” y la forma en que se hace el muestreo, debido a la falta de personal.

“Como no se renovó el acuerdo (temporal), Ancap propuso arrancar el horno en condiciones de salvataje a corto plazo. Los trabajadores aclararon que no se iba a permitir el arranque del horno en esas condiciones”, acotó Villamil.

Entre charlas y negociaciones, se trató de buscar una propuesta media entre lo que pedía Fancap Minas y lo que quería el directorio. Según aclaró Villamil, Ancap aprobó ese documento sin esperar a que la asamblea de funcionarios lo analizara. Y como la asamblea realizó algunas modificaciones, quedaron dos propuestas distintas: la refrendada por el directorio y la aprobada por el sindicato. Ahora “hay que volver a otra instancia de negociación y lograr una redacción única”.

“Ancap dice que esa versión ya había sido preacordada, que la culpa es nuestra y deberíamos haberla aprobado, pero incurren en un error de jerarquías”, señaló Villamil. Mientras tanto, el horno sigue parado y Ancap no puede producir cemento.

Consultado sobre por qué Ancap necesita más personal, teniendo en cuenta que su competencia cuenta con menos funcionarios, Villamil reconoció que hay áreas en las que la planta podría contar con menos trabajadores, pero criticó que el directorio quiera reducir los funcionarios de Ancap en lugar de las tercerizaciones.

“Es verdad que la planta merece un análisis de las tareas, pero ellos empiezan por reducir personal del ente. Y no tienen ningún temor en seguir con las tercerizaciones”, dijo Villamil, que planteó además que debe trasladarse personal de sectores en los que sobra a otros que lo necesita.

“Quizá el número total debe ser menor, pero debe haber una reubicación del personal. No puede haber 18 personas tercerizadas y 3 de Ancap en una zona informatizada, en la que un robot hace todo”, ilustró.




“Había 18 personas tercerizadas cortando el pasto. Les extendieron el acuerdo por tres meses luego de una protesta del Sunca. Cuando se vencían los tres meses, lograron un primer incentivo para que se retiraran, pese a que se les acababa el contrato en un mes. Hoy en día quedaron cinco, que hacen lo mismo y sin recargarse que cuando eran 17. Bueno, quizá esos podían pasar a talleres, donde se necesitan, en vez de haberse ido”, apuntó.

Fuente: Montevideo Portal

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