Adictos y exreclusos son la nueva cara de la indigencia

indigente y personas en situación de calle en Montevideo

Caminar Montevideo y ver gente viviendo en las calles es una imagen de la que nadie podrá sorprenderse. Incluso autoridades del gobierno y de la Intendencia de Montevideo perciben esa situación, aunque nadie pueda decir exactamente de cuántas personas se habla. El último dato oficial del Ministerio de Desarrollo Social, que aseguraba que había 1.651 personas viviendo en la calle, es de hace dos años y medio (marzo de 2016) y desde entonces no hubo una actualización de la cifra.

Pero más allá de los números, las autoridades han ensayado diversas explicaciones para justificar este aumento de personas en la calle y hay una de esas explicaciones en la que todos coinciden. Muchas de las personas que estuvieron bajo tutela del Estado (en la cárcel, en instituciones de salud o en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente) terminan en la calle una vez que salen. Sobre todo aquellas que tienen problemas de adicciones y pocas redes sociales. La asistencia del Estado una vez que salen es prácticamente inexistente.

Por eso para la directora del Departamento de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo, Fabiana Goyeneche, el Estado es un “gran generador” de personas en situación de calle. “Muchas personas que están habitando en las calles provienen de privación de libertad, de hogares de amparo, de institucionalización por problemas de salud mental. Entonces, mientras Uruguay siga siendo un país que acude con tanta facilidad a la institucionalización de las personas, el Estado seguirá siendo un gran generador de personas en situaciones de calle”, dijo a El Observador.

Y eso, según entiende Goyeneche y también la subsecretaria del Mides Ana Olivera, es una de las explicaciones por las que hay más gente en la calle a pesar de que los números indican que la pobreza monetaria ha disminuido en los últimos años. Olivera explicó en una charla con militantes el sábado que el 70% de las personas que viven en la calle vienen de una “vida de institucionalización” y apuntó a que hay que mejorar en el acompañamiento una vez que dejan de estar bajo dependencia del Estado. “Se busca que salgan con trabajo para que no caigan en esa situación, tener un acompañamiento cuando salen”, ejemplificó la viceministra.

En junio, tras comparecer ante la comisión de población y desarrollo de la Cámara de Diputados por el aumento de personas en situación de calle, la ministra Marina Arismendi, aseguró que el “gran problema” que tiene su cartera son los hombres jóvenes con problemas de adicciones o con una “larga data” de institucionalización. La ministra explicó que “la pelea” que da el ministerio es que la gente “acepte” ir a los refugios.

En los refugios, según datos del Mides, una de cada tres (33%) personas proviene de alguna dependencia del Estado. Es decir, la mayoría de las personas que estuvieron institucionalizadas y se encuentran en situación de calle no acepta ir a un refugio.

La directora nacional de Protección Integral en Situaciones de Vulneración, Eleonora Bianchi, dijo a El Observador que desde la cartera detectan una “mayor exclusión” de las redes de contención y eso explica, en parte, el aumento de la gente en la calle. Muchas de las personas que salen de alguna dependencia del Estado, según Bianchi, no vuelven a sus hogares de origen porque no quieren, porque fueron expulsados o porque tienen dificultades para volver.

A raíz de esa situación, en el Mides comenzaron a preguntarse si la institucionalización llevó a la persona a perder los vínculos y si se construyó adecuadamente la vuelta al lugar de origen. Las autoridades llegaron a la conclusión de que, en algunos casos, las personas que entran a la órbita del Estado pierden los vínculos. “Si nunca se pensó junto a ellos el proyecto de salida es muy difícil concretarlo”, dijo.
Otro de los motivos que Bianchi entiende que explican el aumento de la cantidad de gente en la calle es una sociedad “que se ha vuelto más individualista”. Muchas veces, según dijo la jerarca, existe una “falta de posibilidades” de la familia de hacerse cargo.

Para revertir esta situación, Goyeneche entiende que es necesario aplicar “políticas de intervención” concretas e inmediatas. Una de esas políticas es crear centros diurnos y casas de media estadía para dar una solución habitacional para las personas que salen en libertad y no tienen a dónde ir. La ley de salud mental también es un avance en ese sentido, según Goyeneche.

Nueva forma de vivir en la calle
La subsecretaria del Mides también aseguró que han detectado “una nueva forma de vivir en la calle”. Se trata de hombres jóvenes que se agrupan e instalan campamentos en las veredas o plazas. “Hay una nueva manera de estar en la calle, la estamos analizando y no nos estamos lavando las manos”, puntualizó la número dos del Mides ante los militantes en el comité de base.

Bianchi explicó que esos “campamentos” son las nuevas formas de vivir en la calle a las que se refiere Olivera. “Desarrollan su vida cotidiana en espacios públicos. Hacen fogones, preparan su comida. Se apropian del espacio”, dijo. Para la jerarca eso es perjudicial para las personas que están en esa situación pero también para la sociedad en su conjunto.


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Fuente: El Observador

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